Antes
de finalizar el siglo XIX, Díaz había logrado afianzar su régimen. La
política oficial en este sentido fue la de ofrecer concesiones y privilegios
a los inversionistas extranjeros, quienes en la mayoría de los casos,
resultaron favorecidos en la administración de justicia y en la remuneración
de empleos; mientras que los trabajadores del campo fueron constantemente
despojados de sus tierras y los obreros, que al igual que los campesinos,
fueron objeto de innumerables injusticias y siendo sometidos a intensas
jornadas de trabajo recibiendo a cambio un raquítico salario, empezaron
a protestar por la contrastada situación.
Durante el Porfiriato, todo movimiento encaminado a mejorar estas condiciones
fue violentamente reprimido. Asimismo, la exagerada concentración de
tierras y los beneficios del progreso material en un grupo reducido,
generaron descontento entre campesinos, obreros, intelectuales y en
aquéllos que deseaban mejorar sus condiciones sociales. En 1891,
se hizo la primera huelga en la mina de Santa Fé en Matehuala;
dos años después, en Charcas y en la fábrica de Jorge. Posteriormente
se registraron dos movimientos huelguistas en 1898 y en 1900.
En
1903 se declararon en Huelga los ferrocarrileros y en agosto del mismo
año los obreros de la Fundición de Morales. Pero todos estos movimientos
fueron aplastados con el apoyo pleno de las autoridades que protegían
a las empresas. Como consecuencia de la inconformidad que se suscitó
en México al iniciarse el siglo XX, un grupo de intelectuales empezó
a canalizar las inquietudes del pueblo y utilizó diversas publicaciones
para manifestar su descontento. En 1900, Ricardo y Jesús Flores Magón
fundaron el periódico "Regeneración" de franca oposición al régimen;
éste y "el Hijo del Ahuizote" dirigido por Daniel Cabrera, "El Diario
del Hogar" fundado por Filomeno Mata, "El Colmillo Público", editado
por Paulino Martínez, fueron las publicaciones utilizadas para denunciar
las injusticias del régimen de Díaz despertando en la opinión pública
el deseo de una renovación social. A raíz de esto, el 30 de agosto de
1900 el Ing. Camilo Arriaga, Juan Sarabia, Antonio Díaz Soto y Gama
y el profesor Librado Rivera publicaron un manifiesto: "Invitación al
Partido Liberal"; así se inauguró el 5 de febrero de 1901 el Primer
Congreso Liberal Mexicano en el Teatro de la Paz, con delegados de varias
regiones del país. En este primer congreso se analizaron las condiciones
políticas del país; surgieron grupos de luchadores de ideas socialistas,
algunos como los Hermanos Flores Magón, conectados a los intereses de
los obreros. Camilo Arriaga se decidió convertir al club LIBERAL PONCIANO
ARRIAGA donde fungió como dirigente y organizador nacional, quedando
al frente de la lucha.
El
24 de Enero de 1902 se efectúo en la casa de Arriaga, una reunión preparatoria
del Segundo Congreso de los Clubes Liberales, pero fue disuelta por
Heriberto Barrón, subordinado del general Bernardo Reyes, gobernador
de Nuevo León y adicto al Régimen Porfirista. Camilo Arriaga fue salvado
por su amigo Carlos Uranga, de morir en esta agresión. Los ahí reunidos
fueron trasladados a la penitenciaria del estado.
Arriaga
fue liberado en 1903, por lo que se trasladó a la Ciudad de México junto
con el Club Liberal Ponciano Arriaga. Luchador incansable participó
activamente en el cumplimiento de las leyes y el libre ejercicio de
los derechos políticos del pueblo. En 1887 fue diputado del Congreso
en San Luis Potosí y diputado federal en 1890.
Durante
el Porfiriato defendió las Leyes de Reforma y se opuso enérgicamente
a la intervención de la iglesia en las actividades políticas del país.
Fue
acusado de sedición y encarcelado en 1902 saliendo libre en 1903. Viajó
a Estados Unidos, aceptando la invitación de los Hermanos Flores Magón
para colaborar en el periódico "Regeneración". En 1908 regresa
a México y es aprendido.
Durante
el régimen del presidente Victoriano Huerta se exilió en Estados Unidos
de Norteamérica, de donde regresó en 1920. En los últimos años de su
vida se dedicó al periodismo escribiendo en el "Demófilo" y en
el "Heraldo de México". Muere en la ciudad de México en 1945.
Conclusión
del equipo:
El gran mérito histórico del movimiento iniciado por los liberales potosinos
a mediados de 1900, fue organizar una acción política independiente
del Gobierno de Díaz, cuyo programa sólo podía realizarse acabando con
la dictadura. Algunos años después, la intranquilidad social creció
y en enero de 1908, Díaz declaró al periodista norteamericano James
Creelman, que el pueblo mexicano estaba preparado para ejercer la
democracia y elegir popularmente a sus gobernantes.