“Nosotros
reducimos el arte a su más simple expresión, que es
el amor”
André Bretón
“Je Cherche l´or du temps”,
(Yo busco el oro del tiempo)
Epitafio
André
Bretón, poeta y crítico francés, fue uno de
los jefes del movimiento surrealista. Uno de los guardianes de la
religión católica. Poetas, literatos y artistas, los
integrantes del grupo surrealista, le llamaron maestro del pensamiento.
Originario
de Pinchebray (Orne), André nació en 1896. Dentro
de su desarrollo como profesional se desempeñó en
la medicina y trabajó en hospitales de la ciudad; fue uno
de los pioneros del movimiento psiquiátrico. Desde los 19
años, enfocó sus trabajos de neurocirugía de
acuerdo a los postulados teóricos de Sigmund Freud.
En
París, incursionó en las artes y la literatura. Infundió
sus exigencias a toda una comunidad de poetas y artistas del movimiento
surrealista, un partido poético creado con la misma fe que
se pone en un partido revolucionario; Bretón, simple animador
de vanguardia, fue un tipo de escritor que los intelectuales jóvenes
buscan y raramente encuentran: el antipadre. Un maestro, con quien
uno se sentía inmunizado para siempre contra toda clase de
conformismo.
Fue
un hombre que se mostraba tímido, pero muy amigable, fraternal,
cortés y atento. Inquieto, reflejaba soledad, pero sabía
reír como un niño, irresistiblemente. De gran sensibilidad
introvertida, nunca habló de su infancia, de su adolescencia,
ni de su familia ni educación; aunque era capaz de criticar
con aspereza. Su escritura siempre clara y aplicada, capaz de transmitir
sentimientos y conmover a los lectores de sus poemas.
La poesía de André Bretón comienza en el momento
en que, se lo escucha hablar a su mujer y su hija de la noche, ambas
sentadas a la mesa frente a él, en un hotel cualquiera de
Finistére. Pero comienza igualmente en el momento cuando,
muy joven, escribe su primera carta a Paul Valéry, en el
momento en que firma con Trotsky por un arte revolucionario independiente;
en el momento en que, más tarde, se embarca hacia las Antillas,
luego de la prohibición de Fata Morgana y de la Antología
del humor negro por la policía de Vichy, en el momento en
que toma la palabra en el acto de Mundo Libertario para defender
en plena guerra de Argelia a los objetores de conciencia, en el
momento, también, cuando nuevamente sentado frente a una
mesa, en otro hotel de Finistére, recorta un artículo
del Telegrama del Oeste titulado: «Alain es cada día
el pequeño pulgarcito del bosque de Huelgoat, para los vecinitos
que él conduce a la escuela», que regala a ese amigo
al cual acaba de ponerle una dedicatoria en el margen. Bretón
es continuamente poeta, como el aire es continuamente el aire, incluso
si se vuelve lluvia, nieve o neblina", así lo aseguró
Alain Jouffroy.
Escribió
su primera obra llamada Los campos magnéticos, exploró
las posibilidades de la hipnosis, estableció la belleza del
movimiento en el 1er manifiesto surrealista. Su novela llamada Nadia,
fue considerada como una de las mejores obras, inspirada en un encuentro
que tuvo con una joven desconocida. Surgió gran polémica
al publicarse el Segundo Manifiesto Surrealista.
Fue
miembro del Partido Comunista francés y expulsó del
grupo a todos los que no coincidían con sus ideas. Redactó
otra vez su manifiesto, con el título Manifiesto por un arte
revolucionario independiente; publicó también el 3er
Movimiento Surrealista. Entre sus obras: Claro de tierra, La unión
libre, El aire del agua, Estados generales, Oda a Charles Fourier.
Reunió
sus artículos en los libros Pasos perdidos y Punto del día.
Dejó aparte los manifiestos, escribió obras teóricas
y polémicas dejando muy clara su posición política
del surrealismo y cuando los surrealistas tenían razón,
mostraba un interés por los lenguajes irracionales, como
se refleja en el ensayo el Arte de los locos, La llave de los campos.
Ayudó a valorar distintos géneros literarios y a escritores
despreciados o muy poco conocidos, a la publicación de la
importante antología, del humor negro y los homenajes que
realizó a diversos poetas. Sencillamente estudiante de medicina,
pero el más importante teórico y fundador de la escuela
surrealista desde 1924, rompió con las ideas del dadaísmo;
y fue uno de los primeros en experimentar técnicas autodidactas
de la escritura.
Bretón
aportó a la humanidad distintas obras y conocimientos, nos
atrajo por sus distintas actitudes a las que se dedicó y
el empeño que le ponía a su trabajo. André
Bretón murió en París, el 28 de septiembre
de 1966; sus restos reposan en el cementerio de Batignolles, muy
cerca de la tumba de su amigo Benjamín Péret. En su
losa sepulcral hay una estrella de piedra y un epitafio en francés
que reza así: “Je Cherche l´or du temps”,
(“Yo busco el oro del tiempo”).