Bernardo
Reyes nació en Guadalajara, Jalisco en agosto de 1850, en
esa población inició sus primeros estudios de abogacía
pero pronto los dejó para abrazar la milicia, en la cual
hizo brillante carrera por su carácter animoso y decidido,
su don de mando y sus capacidades para administrar. A los 15 años
se alistó en las fuerzas Republicanas para combatir al imperio.
Estuvo con el general Régules, con el general Ramón
Corona, después pasa a la filas de Donato Guerra, para 1878
ya era coronel. Combatió contra la rebelión en Tuxtepec
del general Guerra. En 1885 se le envió a Nuevo León
como comandante militar para vigilar a los jefes militares fronterizos
Treviño y Naranjo que no gozaban de la confianza de don Porfirio
Díaz.
En
1885 Bernardo Reyes fue nombrado gobernador interino del estado
de Nuevo León del 12 de diciembre al 3 de octubre de 1887.
Gobernó nuevamente Nuevo León en 1889 hasta 1900.
Desde mediados de enero de 1900 hasta el 24 de diciembre de 1902
estuvo separado del gobierno por haber pasado a la ciudad de México
al desempeño de la Secretaria de Guerra y Marina y quedó
en su lugar el Lic. Pedro Benítez Leal.
Entre
los hechos notables que se dieron en el gobierno que él dirigió
corresponde primeramente la reforma educativa que contiene las diversas
leyes de fecha del 22 de diciembre de 1891, de las que la correspondiente
a la Institución Publica revolucionó este ramo, en
el que fue su consejero y colaborador el Ing. Miguel F. Martínez.
Fue
reelecto gobernador constitucional de Nuevo León por tercera
ocasión, de 1903 a 1909. Toma posesión el 4 de octubre
de 1903. Durante su periodo de gobierno en Nuevo León, hubo
un gran desarrollo tanto en el aspecto Industrial como en el cultural,
ya que permitió la inversión de capital nacional y
extranjero en el estado.
El
6 de noviembre de 1906, se promulgó en Monterrey la ley sobre
accidentes de trabajo, la primera sobre materia obrera que se dictó
en la Republica Mexicana. Al frente de la Secretaría de Guerra
el General Reyes desplegó una activa y notable labor, era
la idea más original que ahí se desarrollaba, la creación
de la segunda reserva del Ejército; pero lo que fue creado
para motivo de orgullo del gobierno y para su autor, base de un
prestigio bien cimentado, sólo provocó suspicacias
e intrigas, que al desarrollarse con el tiempo, motivaron la separación
del General Reyes del ministerio y su vuelta al estado de Nuevo
León.
Los
opositores de Díaz comenzaron a hacer una compañía
a favor de Reyes, a través del partido Democrático,
pero en los momentos decisivos el precandidato no aceptó
la postulación. En 1909 la Legislatura del estado le otorgó
licencia indefinida y el 5 de noviembre del mismo año, se
marchó a Europa a estudiar la organización militar.
Regresó a México cuando ya había triunfado
la revolución maderista en 1911, año en que se rebeló
contra el presidente Francisco I. Madero; fue derrotado, hecho prisionero
y tuvo que rendirse en el norte. Preso en 1913 fue liberado y encabezó
un grupo de sus partidarios. Murió el 9 de febrero de 1913,
cuando trataba de penetrar el Palacio Nacional en la llamada Decena
Trágica.
En
medio de sus múltiples y pesadas labores de gobernante y
militar se tomaba tiempo para escribir, a lo que era afecto. En
sus escritos se reflejaba su temperamento fogoso y su gran talento.
Alfonso Duclós Salinas (en Méjico Pacificado) lo reconoce
como “polemista notable”.
Siendo un joven Coronel de 29 años escribió un “Ensayo
sobre Reclutamiento”, en el cual quizá estaba ya en germen
la idea de la segunda Reserva acerca de la cual su hijo el Lic.
Rodolfo Reyes se expresa de modo siguiente: “avergonzado de nuestro
sistema efectivo de reclutamiento (la leva), y sabiendo lo difícil
que era implantar de golpe un sistema que suponía una equiparación
de clase que no hemos alcanzado, buscó una institución
inmediata que fuera educando a las clases sociales en el deber militar
y que coopera a la educación de los obreros”. (“De mi vida.-
Memorias Políticas”. Tomo I, 1929).
En
1903 publicó un estudio biográfico: “El General Porfirio
Díaz”. Acerca de este libro su hijo el Lic. Rodolfo Reyes
platica, en la obra que antes se citó (“De mi Vida. Memorias
Políticas”) que el General Díaz había encargado
al General Reyes le redactara sus memorias biográficas, y
para ello le entregó un libro impreso en uno o pocos ejemplares,
lleno de notas de su puño y letra. “Mi inteligente madre
reconoció al punto de recoger tan precioso documento era
el objeto de la visita y me hizo una señal; por desgracia
me pasó desapercibida e ingenuamente fui a buscar el libro
y se lo entregué. Maté sin duda, grandes e interesantes
datos para la historia. Mi padre, después, con algunos datos
que recogió, escribió una biografía del Gral.
Díaz, demasiado parcial, nueva prueba de su nobleza, y éste
hizo recoger toda la edición, para demostrar que nada quería
de él, ni el aplauso”. Contiene una justificación
de la manera que intervino en la política nacional después
de separarse del gobierno de Nuevo León, así como
de su fracasado intento de rebelión que finalizó al
darse preso en Linares el 25 de diciembre de 1911.
El
querer conocer más del origen, su vida y lo que hizo Bernardo
Reyes, es el motivo por el cual lo escogimos; de lo que ya es parte
importante de la historia de nuestro país y porque fue gobernador
de nuestro estado; además, participó en la Revolución
Mexicana. Fue muy importante para nosotros conocer la vida de este
personaje.