En
el barrio de Santa Bárbara, en Huichapan, población del actual
Hidalgo, nació en una humilde casa, el 8 de febrero de 1875,
nuestro admirado compositor Abundio Martínez.
Abundio
Martínez fue uno de esos indígenas ejemplares, por su genialidad,
por su capacidad creadora; pero aun más por la contribución
que dio a la cultura nacional, en este caso a la Música de
nuestro País. Nos llamó la atención que una de sus composiciones,
"En alta mar", vals dedicado a Carmelita Romero
Rubio, quien era esposa del presidente de aquella época, Porfirio
Díaz, ha sido interpretada por bandas sinfónicas europeas
y se dice que los alemanes traían "En alta mar"
como vals de texto en sus barcos de guerra.
Don
Abundio era un indígena, otomí, y sin embargo manifiesta en
sus obras un estilo típicamente europeo, como ejemplo de ello
tenemos un paso doble: " Hidalguense". En esta obra
se nota una influencia muy marcada de la música española y
que se ha convertido en el Himno al Estado de Hidalgo por
lo que la Banda Sinfónica toca este paso doble en eventos
especiales.
Vivió
en la época de los célebres contemporáneos Miguel Lerdo de
Tejada, Velino M. Presa y Felipe Villanueva, exactamente en
el tiempo que florecieron los más destacados poetas modernistas
como Gutiérrez Nájera.
El
maestro Abundio Martínez, no poseía una belleza física, en
cambio sí tenía una belleza espiritual y llena de sensibilidad,
lo que se manifestó en todas sus composiciones.
Su
padre era carpintero y director de la banda de música del
pueblo, le enseñó a interpretar las notas musicales y a tocar
el piano, el violín, la flauta, la guitarra y un sin fin de
instrumentos musicales. Por lo que además de compositor fue
muy buen instrumentador para banda y orquesta.
Abundio
desde chico empezó a trabajar, fabricando cajitas costureros
de madera- para vender, se mantenía con esto y con lo que
le pagaban por tocar un instrumento en la banda de su pueblo.
Al
morir su padre, emigró con sus hermanas Soledad y Dolores
a la ciudad de México.
En
esa ciudad, tocaba los jueves en la noche y los domingos por
la mañana en la Alameda Central. Allí fue en donde empezó
a dar a conocer sus obras, ya que esta banda empezó a tocarlas.
Su
música estuvo influenciada por el romanticismo de esa época,
a la gente le gustó mucho y empezó a comprar sus obras, pues
ya había fonógrafo.
Musicalmente
hablando, lo más notable de las obras del Maestro Abundio
era "la estructura cabal de sus grandes valses de cinco
o siete partes. El estilo, el plan, la relatividad melódica
no decaían en ninguna parte. Había suntuosidad expresiva en
todos los trozos y riqueza de matiz en la armonización y elegancia
en los cambios de tonos. Él conocía bien las tonalidades brillantes
y creaba a los ejecutantes, no pocas dificultades de dirección
en la acumulación de bemoles y becuadros". Esto quiere
decir que los que saben de música, opinan que la obra de Abundio
Martínez es buena y hasta la fecha la seguimos escuchando,
sobre todo en ceremonias cívicas aquí en el Estado de Hidalgo,
su tierra natal.
El
maestro Gonzalo Domínguez Mejía, quien dirigió por 28 años
la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo, en una entrevista,
nos manifestó que interpretó la música del compositor que
nos ocupa y que particularmente el Vals "Arpa de Oro",
técnicamente requiere mayor desarrollo de ejecución, es decir,
es de un alto grado de dificultad. Las composiciones que él
interpretó fueron: "Noche Apacible", "Hidalguense",
"Las cuatro danzas", "Ana Gloria", "Onda
Cristalina" y por supuesto "Arpa de Oro".
La
obra de Abundio Martínez, según sus biógrafos, abarca más
de doscientas obras, entre las cuales podemos mencionar las
siguientes:
Después
de haber dedicado su vida a la música, el maestro Abundio
murió en la ciudad de México, solo, enfermo de tuberculosis
y en la más completa miseria. Se dice que en la bolsa de su
chaleco tenía 22 pesos. Fue en el año de 1914.
Realmente,
esto nos impacta, porque ¿cómo es posible que un hombre con
ese talento, con tanto trabajo que realizó a lo largo de su
vida viviera en esas condiciones? Claro que en la época porfirista,
al régimen no le importaban los artistas populares, sólo se
exaltaba a los aristócratas. Es probable que cuando el maestro
dedicó los valses a don Porfirio y a su esposa, pensaran que
sólo era con el interés de halagarlos, por lo que únicamente
le dieron las gracias, pero no se estimuló su arte. Bernardo
Reyes, un porfirista gobernador de Nuevo León, le agradeció
y le envió 50 pesos por la pieza que le dedicó.
Consideramos
que en una sociedad, no solamente hace falta gente que produzca
bienes materiales, sino que para vivir, el hombre también
necesita satisfacer su interior, y esto se logra a través
del gozo del arte como la música, la pintura, la poesía, la
literatura. Es por eso, que la figura de los grandes músicos
mexicanos, como Abundio Martínez, deben recordarse siempre
a través de sus obras.