Roberto
Koch, científico alemán, galardonado con el Premio Nóbel, aisló bacterias
patógenas, incluida la de la tuberculosis.
Nacido
en klausthal-Zellerfeld el 11 de diciembre de 1843, se incorporó a la
universidad de Botinga en 1862, donde estudió botánica, física y matemáticas
e inició la carrera médica, a la que se dedicaría el resto de su vida.
Tras breves estancias en el Hospital General de Hamburgo, Institución
para niños discapacitados psíquicos, comenzó a ejercer la medicina privada.
Su primer
descubrimiento importante se produjo en la década de 1870, cuando demostró
que el carbunco, también conocido como ántrax, sólo se desarrollaba
en los ratones, cuando el material inyectado en su torrente sanguíneo
contenía bastones o esporas viables del Bacillus anthrasis. El aislamiento
del bacilo de carbunco constituyó un hito histórico, podía demostrarse
por primera vez, cual agente causaba una enfermedad infecciosa.
Quedando
claro que las enfermedades infecciosas eran causadas por microorganismos
específicos; así mismo pudo demostrar cómo trabajar con dichos microorganismos
y como destruirlos. Comunicó sus observaciones al gran patólogo alemán
Julius Friedrich Cohnheim y a sus colaboradores, uno de ellos el bacteriólogo
Paul Ehrlich, pionero de la inmunología moderna.
En 1880
fue nombrado consejero del gobierno en el Departamento Imperial de la
Salud en Berlín, donde llevó a cabo la mayoría de sus investigaciones;
en 1881 dio a conocer sus estudios sobre la tuberculosis, anunciándolos
al año siguiente diciendo que había aislado el bacilo de esa tan terrible
enfermedad. Sus hallazgos fueron confirmados por investigadores de todo
el mundo. Estos descubrimientos permitieron mejorar los diagnósticos
y la identificación del bacilo de excreciones corporales en los esputos.
Dedicó
su atención al cólera pues en 1883 se había provocado una gran epidemia
en la India, desplazándose Koch hasta ahí, identificó al bacilo y descubrió
que era trasmitido a los humanos a través del agua. Después viajó al
África a estudiar enfermedades transmitidas por insectos.
En
1891 fue nombrado director del Instituto de Enfermedades Infecciosas
de Berlín, permaneció al frente del mismo hasta el día de su jubilación
en 1904. Al siguiente año obtuvo el premio Nóbel de Fisiología y Medicina.
El interés
de Koch por la investigación se despertó gracias a que su esposa le
regaló un microscopio, se dedicó a investigar y comenzó a olvidarse
de la medicina. Dividió su consultorio creando un pequeño laboratorio
donde se dedicó al estudia del ántrax que mataba a animales de esa región.
Para comprobar
cual era la causa tomó una astilla esterilizada en el horno, la introdujo
en una oveja muerta por ántrax, colocó la astilla en una incisión hecha
en la base de la cola de un ratón, cuando murió se la quitó y la colocó
debajo del microscopio encontrando barras delgadas del ántrax; como
era una persona sumamente dedicada y meticulosa, volvió a repetir el
mismo experimento muchísimas veces; sin embargo, no encontraba de dónde
procedía dicha bacteria.
Ideó un
método para cultivar los organismos. Empezó a experimentar el líquido
del ojo de un buey, le agregó un fragmento del brazo del ratón, colocó
una gota de líquido. Un poco antes de dos horas la red de barras se
esparció por el líquido, donde pudo observar que la capacidad de las
barras para producir el ántrax se mantenía constante. Abandonó su profesión
para dedicarse a cazar microbios.
En experimentos
posteriores dejó una gota del cultivo a la temperatura de un ratón,
pensando que
después estaría llena de microbios, al examinarla vio dibujados los
contornos, cada uno de ellos cubiertos de pequeños óvalos brillantes.
Secó la gota y guardó los bacilos unos meses para volver a examinar,
seguían las perlas igual.
En 1876
decidió ir a la Universidad de Breslau, donde el señor Cohn estudió
su trabajo y lo apadrinó, más tarde lo llamaron a Berlín. Koch investigó
de dónde provenía la tuberculosis, él pensaba que se encontraba en el
aire; también estudió las bacterias del cólera y la peste bubónica.
Años más
tarde murió en el balneario alemán de Badem Badem el 27 de mayo de 1910.
Opinamos
que si Koch no hubiera investigado las enfermedades del cólera y la
tuberculosis, otro científico, apoyado de los avances científicos, lo
habría hecho. No se sabe mucho de su vida familiar, creemos que se dedicaba
intensamente a la investigación bacteriológica y era cuidado y querido
por su familia.
Su empeño
en las investigaciones como la del ántrax y la tuberculosis, es muy
valioso hoy en día, ya que permite disminuir la muerte de las personas
que en su momento desarrollan críticamente la enfermedad, de la que
se ha logrado encontrar cura.