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CUENTO DE LAS LAGUNAS DE ZEMPOALA Hoy estuve en el valle de las lagunas, un viejecito de calzón blanco y huaraches de horqueta, me contó que hace muchos, pero muchos años, en tiempos de nuestros antepasados, vivía en estos lugares una linda niña llamada Zempoatl, de bellos ojos negros, piel morena y mejillas tan rosadas y tersas como de melocotón. Vivía con su familia: su padre y seis hermanos. Cuando ella nació, murió su madre de un parto difícil. Un día estando Zempoatl jugando con el agua de un riachuelo apareció un apuesto joven vestido como tlahuica, con una túnica verde en el brazo. - Linda niña -le dijo- ¿hacia donde se encuentra el poblado del Ajusco?, Voy para allá a entregar un encargo. - Vas bien, buen mozo, está tras esos montes que tienes al frente. Casi al instante, el joven se dio cuenta que nunca podría olvidar a esa niña. Se despidieron con una mirada y un adiós y quedaron pensativos. ¿Se volverían a ver?. Sólo el destino lo sabía. Pasaron varios años y la niña se convirtió en una hermosa mujer de veinte años. Su padre, hombre de riqueza en el lugar, se encontraba preocupado, tenia cuatro años intentando persuadir a su hija de que aceptara casarse. Por su casa habían desfilado los nativos más apuestos, los más ricos o con más importancia en batallas guerreras; pero Zempoatl no aceptaba a ninguno, su corazón se había prendado de aquél caminante y no podía querer a nadie más. Un día, cuando ella regresaba con un cántaro de agua al hombro, lo vio a lo lejos. Al estar frente a frente sólo acertaron a lanzarse uno en brazos del otro. Nunca se habían olvidado. Instantes después él se separó de ella diciendo: no puedo hacerte daño, yo ya no soy libre, me he casado, pues no sabía si te volvería a ver. La joven no daba crédito a lo que escuchaba. Había esperado mucho tiempo por él, su corazón le decía que lo volvería a ver, pero no en estas circunstancias. Cuando se despidieron el corazón de Zempoatl quedó hecho añicos, jamás volvería a ser feliz. Su desencanto fue tan grande, su infelicidad tan enorme, que nunca más se pudo recuperar de ese golpe. Pronto enfermó de pena y murió... de amor. En su casa, su padre y hermanos estaban inconsolables, no entendían por qué su pequeña Zempoatl había muerto. Pidieron a los dioses que se las devolviera, pero sus ruegos no fueron escuchados. El llanto de su padre y sus seis hermanos fue tan abundante que llenaron siete lagunas. Hoy todas ellas forman el parque nacional de Lagunas de Zempoala. Alumna: Laura Beatriz Alarcón Chávez. |
| Nombre de la escuela: Sec. General No. 1, Profr. Froylan Parroquín García | |
| Estado: Morelos | |
| E-mail: redsg1mo@dunsun.dti.uaem.mx |