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CUENTO DE LA SIERRA DE LOBOS
Hace muchos años se juntaron unos amigos de la infancia para hacer
un viaje a la ciudad de San Luis Potosí. Salieron por la tarde
de Celaya, pero como nadie había comido pasaron a comer a San Miguel
Allende y para admirar las bellezas coloniales que hay ahí. Se
les hizo tarde, pues querían llegar ese mismo día a su destino,
por lo que emprendieron la marcha.
Ya entrada la noche, se perdieron los amigos y para su mala suerte se
les descompuso el coche, uno de ellos Esaú dijo: vamos a ver qué
es lo que no funciona. Cuando salieron del coche vieron que era una llanta;
Gabriel, otro amigo vio algo que brillaba, creyó que podría
ser oro y se acercó, poco apoco se dio cuenta de que era un lobo,
por lo que Gabriel gritó muy fuerte: ¡Un lobo!. Todos corrieron,
Blanca y Gabriel por un lado, Chayo y Esaú por otro. Asustados
por aquel animal, Chayo y Esaú buscaron donde esconderse. Arriba
en un cerro, encontraron una cueva, entraron y se sentaron, tenían
mucho sueño pero debían estar alerta por si el lobo los
encontraba; poco a poco se fueron quedando dormidos hasta que cayeron
como rocas.
Cuando despertaron, se encontraron rodeados de lobos, tenían mucho
miedo. Después llegaron Blanca y Gabriel con ayuda y mataron a
los lobos, los cuales, eran los últimos que habitaban en ese lugar.
Los ayudaron a arreglar su carro y siguieron su camino hasta llegar a
su destino.
Elaborado por:
Blanca Leticia
Tierrablanca Sandoval
María
del Rosario Gutiérrez Sánchez
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