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la gente del pueblo de Huautla, que existió una muchacha que
dio a luz a su primer bebé, que nació deforme y muy feo.
Desde el principio no lo quería
ni ver, se horrorizaba de él. Tal era la repugnancia que
sentía por el niño, que se empezó a trastornar y se volvió
loca. Un día dentro de su locura, sacó a su hijo y lo fue
a tirar a la presa de Quilamula cercana al pueblo, el bebé,
como es natural, murió ahogado.
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La madre desnaturalizada
dentro de su locura, salía todos los días a buscar al bebé
a las calles del pueblo, al no encontrarlo buscaba en los
ríos y presas, en todo lugar donde había agua. Se sentía
culpable y se arrepentía, pero el daño ya estaba hecho.
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Al
paso del tiempo, murió con el hondo pesar de haber matado
a su propio hijo.
Desde entonces, hay quienes
dicen que en la presa de Quilamula, por las noches, escuchan
lamentos y llantos desgarradores de una mujer, de una madre
que busca a su hijo sin encontrarlo. Se cree que es la joven
madre que tiró a su hijo en la presa. Y que su alma anda
penando por ríos y presas. Que ese es el castigo que Dios
le dio, por haberle quitado la vida a su propio hijo.
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