CUENTO DEL PARQUE SAN JUAN DE GUADALUPE

Hace muchos años, en este poblado vivía un señor que era albañil, y todos los días iba a San Luis Potosí a trabajar. Por ese tiempo, Tierra Blanca era un rancho que se comunicaba con San Luis, por un camino de terracería y veredas; como la ciudad todavía no era tan grande como ahora, había que recorrer mucho tramo solitario entre milpas y nopaleras.

Un sábado, que eran los días que le pagaban por su trabajo, se tardó más que de costumbre, porque fue al mercado a comprar víveres para su familia (por acá se dice fue al mandado), aparte aprovechó para tomarse unas "copitas". Se le hizo de noche, pero como ya conocía bien el camino no se preocupó, acomodó el mandado en su bicicleta y la fue aventando, no se subió en ella para no caerse.

Iba muy contento silbando por la vereda y con muy poca visibilidad, esa noche no había luna, cuando oyó que alguien le chistaba, pensó: Ha de ser alguno de mis cuates. Volteó y ¡Oh sorpresa! lo que miró fue una mujer muy bonita; se le acercó para mirarla mejor y la bella mujer saltó a una rama de mezquite convertida en guajolote, lo que le causó gran susto. Corrió hasta su casa dejando su bicicleta y el mandado tirados en el lugar de la aparición. En su casa, su esposa extrañada, le preguntó qué le había sucedido, y el albañil todo pálido y todavía con los "pelos de punta", con gran dificultad le narró todo lo ocurrido. La esposa pensó que todo eso lo había imaginado por su borrachera y dijo que iría a ver si era cierto. El albañil muy asustado tomó un crucifijo y lo llevo con él.

Cuando llegaron al lugar encontraron la bicicleta, los víveres tirados y el guajolote todavía sobre el mezquite; los esposos, logrando controlar su miedo, pusieron enfrente del animal la cruz y se pusieron a rezar; de pronto el pajarraco se convirtió en una bola de fuego y en medio de una gran carcajada se fue hacia los cerros donde se encontraban más bolas de fuego.

La pareja recogió sus cosas, luego de reponerse del susto y se fue a su casa. El albañil juró nunca más embriagarse y junto con unos amigos, tumbaron y quemaron el mezquite, para que ya nunca se posaran allí, lo que pensaron eran brujas.

Fin

Nota: Cuento relatado por Genaro N. habitante de la comunidad de Tierra Blanca y está relacionado con la leyenda que también presentamos.

 


Nombre de la escuela: Escuela Primaria Lic. Benito Juárez
Estado: San Luis Potosí, S. L. P.
E-mail: resl22@prodigy.net.mx