CUENTO DEL PARQUE PAPAGAYO

1.
Una vez, me dijeron que lo que ahora es el parque Papagayo, antes era un cementerio, y en ese cementerio enterraron a tres sujetos muy buscados en muchas ciudades. Un día, un policía muy bien parecido atrapó al primero que tenía la cara azul, y le enterró una daga de color azul hasta el fondo; al otro, le tiró una lanza color verde y el demonio rojo le enterró una cruz blanca.

Un día, un perro escarbó en el lugar para enterrar un hueso, y encontró una cara azul, se asustó y corrió, escondiendo su hueso en otro lado; entonces, encontró una cara verde, corrió y encontró una cara roja; empezó a temblar y al otro día el perro amaneció muerto. Transcurrió un mes y los animales seguían desapareciendo misteriosamente; por este motivo, contrataron a un policía para que cuidara en la noche, y al otro día amanecieron muertos. Después, llegó un sacerdote y dijo: Yo mataré a esos demonios. Al primero, lo mató con una cruz de color azul, al otro, con una cruz verde y, al último, con una cruz blanca. El sacerdote murió también, porque utilizó todo su poder.

LA NIÑA Y LOS PECECITOS

2.

Había una vez, una familia muy feliz que le gustaba convivir. Un día, Carlitos y Blanca pidieron a sus papás que los llevaran a conocer el Parque Papagayo; sus padres les prometieron llevarlos el fin de semana. Ellos esperaban ansiosos ese día. Al fin, llegó el día tan esperado por los niños; se bañaron, se arreglaron y salieron rumbo al parque.  Al llegar, entraron por la puerta que da al estacionamiento, al bajarse del auto corrieron alegres rumbo a la enorme piñata, al verla, Blanca exclamó: Mamá, yo quiero una piñata así de grande para mi cumpleaños. Sus padres le contestaron: Esta piñata no es como las demás, ésta es tan grande que no cabría en la casa. Carlitos le dijo a su hermana: Mira, olvídate de la piñata y vamos a conocer todos el parque. Es verdad -contestó la niña.

Corrieron por el andador y llegaron a la casa ecológica, donde pudieron ver a las aves que cantaban y al pavo real con un plumaje tan hermoso, siguieron caminando y llegaron al lago, donde se distrajo con los peces de colores; de repente, la niña sintió ganas de agarrar un pececito de muchos colores y resbaló, cayendo al lago. Como sus padres estaban distraídos, no se dieron cuenta que la niña se había caído, la niña no sabia nadar, pero entonces, sucedió algo maravilloso, vinieron todos los pececitos y la ayudaron a salir. Ella en agradecimiento les dio unas galletas que traía en su bolsista, cuando sus papás llegaron, la vieron toda mojada y le preguntaron qué había pasado, ella les platicó lo que le había sucedido, pero ellos no le creyeron.

Desde ese día, la niña, cada vez que va al parque, va a ver a los pececitos y platica con ellos, su hermano y sus padres no le creían que ella platicara con los pececitos, hasta un día, que la llevaron al parque, se pusieron a espiarla y, cuál fue su sorpresa, al ver que los pececitos salieran a platicar con la niña, desde entonces, los papás le creyeron. Cuando van al parque, dejan a la niña un buen rato con los pececitos, porque ella se siente muy feliz al platicar con ellos.

Cuento: América Patricia Camacho Santiago
Dibujo: Marisol, Alicia y Roxana Paola.

3.

CUENTO DEL PARQUE ECOLÓGICO PAPAGAYO

Había una vez, un grupo de amigos que decidieron vivir una aventura, para lo cual, decidieron ir al bosque y ocultarse en éste. Cuando se fueron adentrando, se dieron cuenta que no habían llevado agua para saciar su sed, así que buscaron un río para poder tomar agua; cuando lo encontraron se dieron cuenta que tenía mucha basura y que estaba muy contaminado y no podían tomar agua. Más adelante se encontraron un mapache que parecía estar muy enfermo y les dijo:

- Los humanos son muy malos porque ensucian la naturaleza.

Los muchachos al escuchar esto se espantaron, y llenándose de valor, platicaron con el animal que, acostado sobre el pasto, les platicó: más arriba está un pequeño pueblo donde sus habitantes ensucian y contaminan el río. Las señoras lavan con detergente y, las demás personas, depositan la basura en la orilla, sin darse cuenta que la corriente arrastra la basura y que la contaminación llega hasta el mar, matando y contaminando todo a su paso.

Los muchachos al escuchar esto, se pusieron muy tristes, pero el mayor de todos les dijo: tenemos que buscar una solución, primero tenemos que hablar con los habitantes de ese pueblo y hacerles ver el error que están cometiendo y, después, tenemos que limpiar el río para que no se siga contaminado.

Y así, llegando a un acuerdo con los habitantes, se pusieron a trabajar, dejaron el río limpio y sin contaminación. Y vivieron felices para siempre.


1.
Nombre de la escuela:  Miguel Hidalgo
Estado:   Guerrero
E-mail:  rechil10@prodigy.net.mx

2.
Nombre de la escuela:  Primaria Lic. Benito Juárez
Estado:   Guerrero
E-mail:  rechil12@gro1.telmex.net.mx

3.
Nombre de la escuela: Primaria Jaime Torres Bodet.
Estado:  Guerrero
E-mail:  rechil08@prodigy.net.mx