Cuando fuimos al Parque Ecológico de Cubitos, nos llenó de entusiasmo la colección de plantas donadas por el Sr. Gumaro Manzo, y así mismo la estatua del Hombre Pájaro, por lo que decimos crear un cuento.

EL HOMBRE PAJARO

( El Vigilante )

En una de las pintorescas calles del Cerro de Cubitos de esta ciudad, hace años existió una hombre llamado Gumaro Manzo; coleccionaba diferentes plantas como Opuntias, Agaves, Mamilarias, todas éstas más conocidas como: Yucas, Pitayas, Xoconostle, Nopales, Toloache, Viejitos, etc., mismas que cuidaba con mucho esmero. Hacia lo mismo con los animales como Abejas, Mariposas, Aves, Cacomixtles, Muerciélagos,etc., mismos que vivían en lugares aledaños.

Soñaba con fundar un área que fuera natural con plantas y animales del mismo hábitat; pero lo más importante era que estuvieran protegidas para siempre.

Una calurosa tarde, de esas raras en la ciudad, Gumaro fue a visitar a su hermosa colección de plantas. De momento escuchó que alguien le llamaba, cuando oyó la voz, le pareció muy extraño, porque el lugar se encontraba completamente solo, además era como una voz salida de ultratumba, cavernosa, volteó y vio a un enorme pájaro que lo atacó, quería destruirlo, matarlo, Gumaro gritó desesperadamente -¡socorro!, ¡auxilio! - que alguien me ayude, pero, ¿quién podía ayudarlo?, si estaba completamente solo.

Entonces empezó a correr lo más rápido que le fue posible alrededor del jardín, porque el enorme pájaro lo perseguía. Sentía desfallecer, no podía más, cayó al piso... en ese momento le dijo que él tenía un hechizo. Necesitaba la planta más fantástica de su colección para convertirse en Hombre Águila. Gumaro, temeroso, entregó un maguey que los mexicas conocían como la planta madre, considerada como una de las más hermosas y benéficas en la medicina y la alimentación. Cuando se la entregó, la silueta de Gumaro comenzó a brillar con una luz radiante, convirtiéndose en el Hombre Pájaro; una escultura de piedra de la cual surge un brillo deslumbrante, que al tocar sus rayos empiezan a convertirse en plantas xerófitas. El Hombre Pájaro fue aumentando de tamaño de una manera sorprendente y se hundía en la tierra, quedando visible sólo la mitad de su cuerpo.

Desde entonces, el velador del PEC, dice que ve salir al Hombre Pájaro todas las noches a regar las plantas, cuidar la naturaleza, protegerla y salvar su vida. Es Gumaro Manzo, quien aún después de su muerte, se ocupa de la conservación de este patrimonio natural para beneficio y deleite del hombre.

Hoy podemos admirar su enorme e impresionante escultura en el PEC...pero ten cuidado... si te pierdes por la noche, porque pasan muchas cosas raras...


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