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Nombre del grupo étnico

Lacandones

Se llaman a sí mismos “hach winik”, significa “verdaderos hombres” se piensa que originalmente del vocablo lacandón se refería a un grupo hablante de chortí el cual, en tiempos de la conquista, habitaba en una pequeña isla en el río Lacantún. Se auto denominaban “los del lacantún”, que significa en chortí “gran peñón” o “piedra erecta”. Al ser españolizados se convirtió en lacandón o lacandones.

Localización
Los lacandones habitan en el estado de Chiapas. En las zonas más adentradas de la Selva Lacandona y cuyos límites son: al este el río Usumacinta y Salinas; al sur la frontera internacional con el vecino país de Guatemala; al norte la vía férrea del sureste; al noroeste la carretera Ocosingo-Palenque y al suroeste el océano Pacífico.
Los lacandones se dividen en dos grupos denominados los del norte, que habitan principalmente en las localidades de Nahá y Metzaboc, y los del sur, ubicados en la localidad de Lacan ha Chan Sayab.
Su territorio tiene una extensión total de 331.200 hectáreas repartidas por el Municipio de Ocosingo. Fue consignada reserva especial de biosfera en enero de 1978.
Número de habitantes
El grupo lacandón cuenta con una población de más de 12 000 habitantes.
Los lacandones son personas de estatura no muy alta de piel morena, acostumbran a tener el pelo largo, caminan descalzos; sus ojos son de color oscura en la mayoría de ellos, delgados con pómulos muy marcados, de gestos muy duros.
Lengua
Los hach winik son hablantes de un dialecto del maya yucateco. Se cree que son originarios de Yucatán y Guatemala, que después migraron a las selvas chiapanecas.
Tipo de vestimenta
Las mujeres se visten con faldas largas de manta con huaraches y rebozos, los hombres por su parte usaban pantalones también de manta, huaraches y generalmente se visten de blanco.
Características físicas (clima, hidrografía, relieve, flora y
Fauna)

Temperaturas medias a bajas; vegetación abundante del tipo bosque húmedo. Cuenta con una riqueza inmensa en flora y fauna.
El número de especies de plantas y animales que son utilizadas en forma tradicional por los hach winik incluye a 103 plantas silvestres, 3 de hongos, 46 de plantas cultivadas, 9 especies de invertebrados (caracoles, crustáceos e insectos), 24 especies de peces, 3 de anfibios, 12 de reptiles, 27 especies de aves y 24 de mamíferos.

Servicios públicos (luz, agua, escuelas, hospitales, etcétera)
La atención que han recibido los lacandones en cuanto a servicios públicos e infraestructura ha sido escasa. La mayoría de las localidades sólo se comunican por caminos de terracería.
Tanto la educación como la salud están en manos del gobierno federal, aunque su presencia es bastante limitada. Existen clínicas de salud donde es atendida la población. En relación con la enseñanza, hay pequeñas aulas de madera en donde se instruye a los niños de todos los grados de educación primaria. Ésta es deficiente, principalmente por la ausencia de profesores.

La enfermedad se considera como un castigo por parte de los dioses para aquellos individuos que transgreden las normas sociales o religiosas. Así, quien no pide permiso a los dueños del monte para quemarlo, quien no deposita las ofrendas correspondientes o quien duda de la existencia de los dioses recibe como castigo una enfermedad.
El primer paso para la curación del mal es precisamente detectar de qué se trata para posteriormente proceder a aplicar el remedio correspondiente. En general, cualquier hombre casado es responsable de interactuar ritualmente con los dioses en favor de su familia, aunque en ocasiones se requiere de algún hombre más experimentado en técnicas adivinatorias que permitan descifrar el origen del padecimiento.
Las mismas prácticas adivinatorias que les permiten conocer el origen de las distintas enfermedades, les profetizan acontecimientos, que en caso de ser funestos, pueden ser contrarrestados por medio del ritual.
Una vez obtenida la respuesta propiciatoria de la deidad agraviada se procede a brindarle ofrendas en el incensario que le corresponda para apaciguar su enojo. Los rituales de curación se llevan a cabo en el templo.

Los hogares lacandones se sitúan regularmente en sitios cercanos a ríos, arroyos o lagunas; esto les permite además de la pesca, el abastecimiento de agua para todas las necesidades de la población (cocinar, bañarse, lavar).
Al igual que en muchas poblaciones indígenas del país, la vivienda lacandona tradicional consiste en un cuarto utilizado como dormitorio y otro como cocina. Puede ser de forma circular o rectangular y el material es básicamente la palma, aunque en la actualidad esto tiende a modificarse y hoy en día muchas casas están construidas con madera y láminas. También es común un corral o pequeño refugio para los animales domésticos anexo a la casa. Parte complementaria del hogar lacandón es el imprescindible fogón que, además de ser utilizado para preparar los alimentos, es aprovechado para mantener el calor en las noches frías, y el humo para mantener alejados a los insectos o para ahumar y así conservar la carne.

Características económicas
(productos)

Son cinco las principales actividades cotidianas dirigidas a la obtención de alimentos y que les han permitido, a los mayas lacandones, contar con una nutrición adecuada en cantidad y calidad: Agricultura de autoconsumo, recolección de frutas y plantas silvestres, pesca, cacería de subsistencia, cría de aves de corral en traspatio.

La agricultura de autoconsumo ocurre en dos sistemas: el "tradicional" y el "no tradicional". El primero, practicado principalmente por los miembros de mayor edad en la comunidad, va desapareciendo paulatinamente, pese a que tiene mayores posibilidades de sustentabilidad que el segundo. El sistema agrícola tradicional ha sido bien documentado por Nations y Nigh (1980), y está basado en un profundo conocimiento empírico, que ha trascendido generaciones. Se caracteriza por cultivar de manera asociada e intensiva el maíz y el frijol (como principales productos), en un sistema de rotación de tierras, con alrededor de otras 50 a 60 plantas alimenticias o medicinales.
Por tradición, la caza y la pesca para la obtención de alimento han sido para los lacandones casi tan importantes como la propia agricultura.
Actualmente, y debido a la penetración de las actividades comerciales adoptadas por muchos lacandones y el trabajo asalariado, son actividades que se desarrollan cada día con menor frecuencia, pero que no dejan aún de ser importantes.

Desde hace poco tiempo, distintas familias lacandonas, principalmente de Lacanjá-Chansayab y unas pocas de Nahá, mantienen estanques piscícolas; en la mayoría de los casos cultivan especies nativas de peces con niveles de productividad aparentemente rentables (Gutiérrez, en preparación). Cabe señalar que la práctica de la acuacultura ha sido de las pocas actividades productivas introducidas que han tenido un relativo éxito en su apropiación por parte de los lacandones. Las diversas actividades de subsistencia les han permitido, a los hach winik, contar con una amplia variedad de alimentos y materiales naturales, lo cual muy probablemente permite un nivel nutricional adecuado.

Conocimientos empíricos (herbolaria)
Pese a que el potencial de los recursos forestales (maderables y no maderables) que poseen son una de sus principales capitales para el desarrollo. Las numerosas habilidades de los lacandones, para aprovechar los materiales de “origen natural” que les provee la selva. Los conocimientos sobre el uso de materiales como la majahua, los bejucos, las cortezas y los tintes naturales pueden ser estratégicos en diferentes productos.
Mitos y/o leyendas

Los Lacandones clasifican los ritos en dos categorías: prácticas propiciatorias y prácticas expiatorias; algunas involucran parientes y se llevan a cabo de materia periódica. Dentro del espacio sagrado o ritual, los dioses se materializan a través de incensarios de barro. Todos los actos rituales se fundamentan en el mismo patrón: ofrecer copal, comida y bebida ceremonial.

Entre los ritos colectivos propiciatorios se encuentra el ofrecimiento de las primicias agrícolas que se llevan a cabo entre agosto y septiembre y el de renovación de incensarios que se efectúa aproximadamente cada seis años.
Otro ejemplo de ceremonias colectivas son las que se realizan cuando ocurre algún desastre natural como inundaciones o tormentas que afectan la seguridad de la comunidad y se requiere apaciguar a los dioses que causaron el desastre. Dentro de lo místico se dice que después de crear el inframundo los dioses subieron al cielo, a excepción de algunas deidades intermedias y de todas las menores que tienen sus moradas en cuevas, montículos, lagos y ruinas menores, ubicadas también en la selva. También rinden culto a las divinidades solares.

La influencia del protestantismo ha originado la desaparición de muchas prácticas rituales entre los conversos, aunque algunas de ellas sólo se han modificado ya que los lacandones han adaptado el discurso protestante a su propia cosmogonía.

Tradiciones: El primer paso para la curación del mal es precisamente detectar de qué se trata para posteriormente proceder a aplicar el remedio correspondiente. En general, cualquier hombre casado es responsable de interactuar ritualmente con los dioses en favor de su familia, aunque en ocasiones se requiere de algún hombre más experimentado en técnicas adivinatorias que permitan descifrar el origen del padecimiento.
Las mismas prácticas adivinatorias que les permiten conocer el origen de las distintas enfermedades, les profetizan acontecimientos, que en caso de ser funestos, pueden ser contrarrestados por medio del ritual. Una vez obtenida la respuesta propicia de la deidad agraviada se procede a brindarle ofrendas en el incensario que le corresponda para apaciguar su enojo. Los rituales de curación se llevan a cabo en el templo.

Características políticas

A partir de haberse convertido en propietarios legales de una considerable extensión de territorio selvático, este grupo se ha visto en la necesidad de tener representantes formales ante instancias gubernamentales. Para tal efecto, se elige por consenso intercomunitario una comisión integrada por representantes de las tres comunidades.

Artesanías

Las artesanías representan un fuerte ingreso económico aunque es una mínima producción, elevaron collares de semillas u objetos de barro, generalmente son representaciones antropomorfas o de personajes de su tradición. Los artículos de mayor significación son los arcos y las flechas; también decoran y pulen jícaras para sus bebidas ceremoniales; estas vasijas son preparadas con el fruto redondo de un árbol de ese nombre, tejen amacas y redes; estas últimas las usan para el transporte de la milpa. Hacen bolsas de pieles diversas como las de venado, lagarto y otros animales silvestres.

Otros datos interesantes
El estudio de suelos, efectuado por Mendoza (1995), comprueba que el sistema agrícola lacandón permite efectivamente la regeneración de los suelos que son utilizados para la agricultura y dejados a descansar como "acahual" (tierra en barbecho). Los estudios del Instituto Nacional de Ecología (INE) indican los tiempos de uso (de hasta 10 años consecutivos) y descanso (de hasta 3 años) de las parcelas agrícolas. El sistema "no tradicional" surge a partir de la simplificación del primero, y se caracteriza por estar orientado principalmente a la producción de maíz a manera de "monocultivo".

Relaciones con otros pueblos. Los lacandones interactúan con choles y tzeltales, quienes llegaron a asentarse en la selva recientemente. La relación entre ellos ha sido conflictiva debido a que, originalmente, la dotación de tierras sólo fue para los lacandones; al llegar los otros grupos a esa zona reclamaron el derecho sobre estas mismas tierras.



Clave y nombre de la escuela: 03SGM00027 Secundaria José María Morelos y Pavón
Profesor responsable del aula de medios: Olga Paula Revueltas
Profesor responsable del grupo: Rosario Juárez
Grupo: 3º. “A”
Nombre del equipo: Stars
Correo electrónico: bcs13@guaycura.sepbcs.gob.mx , dcmorelos@orbis.org.mx

Ciclo Otoño 2002

Clave y nombre de la escuela: 07STM00149 Secundaria Técnica # 2 “Prevo”
Nombre del equipo: Yaquis
Correo electrónico: yaquis@orbis.org.mx

Primavera 2003