Etapa 2
¿Gravitación Electrostática?
Misión: Arreglar el satélite artificial lunar que ha sufrido una misteriosa falla.
Desperfecto: Variación en la gravidez del satélite que ha obligado a éste a cambiar la excentricidad de su órbita celeste.
Consecuencia inmediata: Caída del satélite hacia el planeta Tierra.
Miguel y Juan acudieron a reparar el satélite en la salida de atmósfera con número 34T6. Era un viaje difícil, pues el cambio de gravidez de la Tierra a la quinta órbita era muy pesado debido a la celeridad de ésta.
Miguel era geofísico espacial, experto en geofísica extraterrestre; y Juan era ingeniero en sistemas, con especialidad en telecomunicaciones espaciales.
El viaje consistía en averiguar las causas exactas del decaimiento del satélite y buscar una posible solución.
Llegando a la nave se inició la conexión y ensamble de la nave con la plataforma del satélite (Este era un trabajo de precisión y de paciencia, pues los objetos en órbita presentan movimientos relativos y los pesos de los cuerpos varían su gravidez respecto a la de la Tierra).
Ya ensambladas las plataformas los dos astronautas ingresaron al satélite.
La primera impresión de los astronautas fue ver la plataforma con mucho polvo, eran muchos kilos de polvo, ¡incluso encontraron algunas rocas sobre
la superficie del satélite!
Miguel y Juan indagaron sobre lo observado.
—¡Qué sucio está aquí, parece que nadie ha barrido en años! Jajaja
—comentó Miguel mientras observaba la parte exterior del satélite.
—Sí, me pregunto qué habrá sucedido. El exterior está lleno de polvo cósmico, así como las entradas y las antenas de transmisiones. El exceso de polvo es lo que no permite que la calidad de las emisiones sean al máximo —añadió Juan.
—Bien, pues tenemos dos problemas que resolver. El primero es, averiguar por qué está cayendo el satélite; y el segundo es, por qué hay tanto polvo en la nave —agregó Miguel— necesitamos aplicar nuestros conocimientos de física.
A Juan ya se le había olvidado un poco la física, y necesitaba hacer un poco de memoria sobre ésta.
—Veamos. ¿Por qué se está concentrando el polvo en el satélite? —Preguntó Miguel con tono pensativo.
—Según la Ley de la Gravitación Universal: La fuerza gravitacional que existe entre dos cuerpos es directamente proporcional al producto de sus masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia en línea recta—se contestó Miguel así mismo.
—A ver, intentemos interpretar esta ley para resolver nuestro problema —siguió—. Esta ley se escribe así:
Fg=k m1m2/r2
—¿Esto quiere decir que hay una fuerza de atracción de la materia? —preguntó Juan.
—Sí, así es, y depende de dos cosas: una, el tamaño de estas; y dos, la distancia que las une.
—¿Entonces, siempre va a existir una atracción gravitacional entre cualquier partícula y otra?
—Efectivamente, toda la materia se esta atrayendo entre sí.
—¿Entonces, cualquier satélite siempre va a estar atrayendo polvo cósmico por el efecto gravitacional, no crees?
—Así es, e incluso pedazos de meteoritos. Si seguimos la evolución de nuestro planeta veremos que la Tierra en un principio fue un cúmulo de materia que siguió acumulando polvo interestelar y meteoros que cayeron, con el tiempo se formó lo que hoy es nuestro planeta —explicó Miguel mirando al rededor del satélite.
—¿Pero de ser así, aún seguiría cayendo polvo no crees?
—Pues así es colega. La mayor parte de polvo que hay en las casas de cualquier parte del planeta es materia que viene del espacio exterior, es polvo en su mayoría cósmico. Diario caen toneladas de polvo sobre la superficie del planeta, algo de este polvo se quema al entrar a la atmósfera, pero la mayoría de las partículas logran penetrar hasta nuestras recamaras.
—Interesante. Este hecho coincide con la salida de la órbita del satélite, pues al pesar más su órbita cambia ligeramente —añadió Juan.
—Veo que ya estas recordando tus clases de física Juan.
—Un poco..., no las recuerdo bien, y como no la he practicado mucho, pues... se me olvida, pero regresando repasaré mis cuadernos, tengo muy buenos apuntes des mis clases —añadió Juan—. Y pues, supongo que, usando de nuevo la Ley de Gravitación Universal vemos que el satélite tiene que dirigirse a la Tierra, pues al ser dos masas tienen que atraerse entre sí.
—¿Pero cómo le vamos a hacer para que el satélite no siga atrayendo más polvo? —Preguntó Miguel.
—Fácil, colega, usemos un esmalte antiestático —contestó Juan.
—Pero..., ya habíamos dicho que la atracción de polvo se debía principalmente a la atracción gravitacional, ¿no! —preguntó Miguel un poco desconcertado.
—La fuerza gravitacional atrae a las partículas de polvo y meteoritos, como me lo acabas de explicar, pero la fuerza que se encarga de fijar las partículas sobre una superficie es la fuerza eléctrica —contestó Juan con un tono de seguridad.
—De esa ley sí me acuerdo colega, ya que nosotros usamos diversos tipos de esmalte, según sea la estática de los materiales electrónicos —siguió Juan, señalando la superficie del satélite.
—Interesante, colega.
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Red Escolar, México 2008