Reafirmamos nuestro compromiso de respetar los derechos de los pueblos indígenas y nos comprometemos a concluir exitosamente las negociaciones de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El ejercicio pleno de estos derechos es indispensable para la existencia, el bienestar y el desarrollo integral de los pueblos indígenas y para su plena participación en las realidades nacionales, por lo que debemos crear las condiciones necesarias para facilitar su acceso al trabajo decente y a condiciones de vida que permitan superar la pobreza, la exclusión y la desigualdad social.1
Precisamente este febrero del 2008, en Oaxaca, La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) señaló que las comunidades indígenas de México forman parte, lamentablemente, del mapa de la pobreza y de la marginación y, por consiguiente, de la exclusión en la toma de decisiones políticas y económicas en nuestro país. Por ello, es necesario defender el valor de la diversidad, como lo apuntó Rodolfo Stavenhagen relator especial de la ONU. Asimismo, en el Foro Tierras, indígenas y autonomía (Enero 2008) se hizo un llamado en ese sentido y se recordó la proclama indígena: Nunca más un México sin nosotros.
Y nuestra nación conformada en gran parte con ellos ocupa el octavo lugar en el mundo en cuanto a diversidad cultural, los pueblos indígenas integran cerca del 12.7% de la población nacional, distribuidos en cerca de 20 mil localidades.
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