El Braille se originó a partir de la necesidad de encontrar un sistema para los ciegos que permitiera la lectura y la escritura con todos los caracteres que utlizan las personas que pueden ver. La única diferencia (además de la forma de las letras), es que para poderlo leer no se utiliza, obviamente, el sentido de la vista, sino el del tacto. Las letras del alfabeto Morse son, más que escritas, perforadas en una superficie que permite el relieve de los puntos, para que así las personas puedan ir "sintiendo" su combinación y descubran de qué letra se trata.
El Braille también permite la lectura y la escritura de signos de puntuación, a partir de otras combinaciones de puntos que a continuación mostramos.
Como se puede ver en la lámina, el alfabeto Braille está compuesto de 63 caracteres. Cada caracter se distingue por el realce en una, o varias, de las seis posiciones de los puntos. En la lámina que aquí mostramos se puede ver el "relieve" para la lectura del los caracteres; por ejemplo, en la letra a, el punto que está en relieve sería el de la posición 1 (que en la lámina superior se ve más grande); en la letra r, los puntos en relieve son el 1, 2 y 3, así como el 5.
Además del caracter para cada letra del alfabeto, hay otros caracteres (que no corresponden a los fonemas del español), que se utilizan generalmente para la escritura del inglés o del francés (en Braille). Como verás, en Braille también se utilizan las letras itálicas o cursivas, a partir de la escritura de un signo al principio y al final de la palabra que queremos que vaya en cursivas.
Para los que aprendimos a leer visualmente, los caracteres del alfabeto y la lecto-escritura del Braille pueden parecernos muy complicados, pues hemos desarrollado gran parte de nuestra percepción a partir del sentido de la vista. Las personas ciegas, a falta de vista, utilizan más y son más sensibles a los otros cuatro sentidos: el tacto, por ejemplo, es una manera de conocer el mundo, y esto lo podemos entender literalemente, pues a partir del tacto de las letras los niños, las niñas, las mujeres y los hombres, conocen toda una realidad que se escapa a sus ojos pero que puede ser traducida para ellos y evocada en su imaginación.
La escritua en Braille también requiere de otras habilidades y de otros artefactos a los que estamos acostumbrados los que no somos invidentes; para realizarla se necesitan dos placas de metal con las distintas letras o caracteres que destacan en una (en relieve) y se pueden insertar en la otra (que tiene las perforaciones). Para escribir una letra, sólo necesitamos introducir una hoja de papel entre las dos placas y presionar; así, las letras van quedando marcadas para ser leídas con los dedos.
Desde 1965, muchos caracteres matemáticos y científicos fueron adheridos al alfabeto Braille, de este modo el lenguaje científico se ha hecho mucho más accesible para los que emplean el alfabeto Braille.