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Hundimiento de la Catedral El
Templo Mayor se edificó sobre una isla o placa formada artificialmente
por un relleno de unos 12 metros de espesor. Desde el inicio de su construcción, en 1573 hasta 1667, año en que se terminaron las bóvedas, se desarrolló un hundimiento de 0.8 metros entre el altar mayor y la torre poniente, para fines del siglo XIX éste ya era de 1.53 metros y, desafortunadamente esta cifra ha ido en aumento y, ante la alarmante predicción de que, de seguir las cosas así, en 60 años el edificio quedaría en peligro de colapsarse, se han establecido diferentes medidas para salvarlo. Hasta hace unos años, la distribución de los hundimientos se presentaba de la siguiente manera
De
esta forma, desde hace tiempo, e intensificándose en la década
de los 90, se han venido realizando correcciones geométricas
de las estructuras de la Catedral, ya que es, desde luego, uno de los
monumentos más importantes de América Latina, cuenta con
una larga historia y es representativa de varios estilos arquitectónicos.
Además de la belleza y la importancia del edificio en sí,
es necesario considerar que éste alberga en su interior una gran
cantidad de obras artísticas (pinturas, esculturas, muebles y
retablos), que también corren riesgo de perderse. |