L a t i n o a m é r i c a 
 
 
 
Dos definiciones se aplican a Latinoamérica: una que se refiere a todo el todo el territorio  localizado al sur de Estados Unidos de América y, otra más amplia, que alude a todos los países que fueron colonias de  España, Francia y Portugal.  En virtud de que el español, el francés y el portugués son lenguas que provienen del latín, el vocablo Latinoamérica designa a las naciones que fueron sus colonias en el Nuevo Mundo. 
   Se calcula que antes de la llegada de los conquistadores, el continente americano constaba de  aproximadamente 80 millones de habitantes, mientras que la población europea era en esa época de 60 millones; los españoles y portugueses que llegaron  a América eran pocos en número, pero superiores en armamento y destreza militar. Por otra parte, la población de las grandes civilizaciones precolombinas fue pronto diezmada por epidemias, al parecer,  traídas por los conquistadores. Los que sobrevivieron, no más del 15% de la población, fueron puestos al servicio de los colonizadores para trabajar en las plantaciones y minas. Cuando los indígenas empezaron a decrecer en número, se importaron esclavos procedentes de África que fueron enviados a Brasil, a las islas caribeñas y también a otros países de la América española. A pesar de la dominación ejercida por sus propietarios, los amerindios y los afroamericanos lograron conservar aspectos significativos de sus culturas.  
   Los españoles y los portugueses llevaron muy pocas mujeres a América y, como consecuencia de ello, se produjo la unión entre conquistadores y conquistados. Al finalizar el periodo colonial, la mezcla de la población indígena y negra con la española y portuguesa (mestizos y mulatos) era mayoritaria en muchas de las colonias. Esta diversidad de etnias y culturas contribuyó a diseñar, desde entonces, una de las características más relevantes de la región. 
   Durante  el siglo XVIII, se llevaron a cabo los movimientos independentistas de los países latinoamericanos.  Hacia 1825, toda la América española, excepto Cuba y Puerto Rico, se había independizado de la metrópoli, dando lugar a la proclamación de repúblicas criollas. En 1822 los criollos brasileños establecieron una monarquía independiente bajo un príncipe portugués. 
   La clase criolla que había heredado el poder tras la independencia abolió muchas de las instituciones, impuestos y derechos de aduana en concordancia con el liberalismo del siglo XIX; pero sus grandes esperanzas se desvanecieron con la crisis política y la decadencia económica que caracterizaron los primeros años de la mayoría de las nuevas naciones. A mediados del siglo XIX, los  caudillos tomaron las riendas del poder político, económico y social en casi toda la región. Estados Unidos se convirtió en el principal inversionista de bienes de capital en Latinoamérica, y en el siglo XX estableció su hegemonía a todos los niveles sobre la región, interviniendo con frecuencia en los asuntos internos de la mayoría de los países del continente. 
   En algunos países, especialmente Argentina y Brasil, la inmigración europea extensiva aceleró el crecimiento. Las nuevas clases sociales exigieron cada vez más su participación en la vida política. Entretanto, la población rural continuaba viviendo en la más profunda pobreza y opresión, si bien elementos revolucionarios empezaron a aparecer en su seno a lo largo del siglo XX. La migración rural a las ciudades se convirtió en algo habitual y característico, a menudo creando extensos cinturones de miseria, y aunque se mantuvo la desigualdad en el modo de vida entre la ciudad y el campo, la producción agrícola continuó siendo el pilar de la economía de exportación de Latinoamérica. 
   Las revoluciones, dirigidas y promovidas generalmente por las clases medias y apoyadas por los trabajadores y el campesinado descontento, tuvieron lugar en México, Brasil, Argentina, Guatemala, Bolivia, Cuba, Nicaragua y en otros países; en todas éstas, sus líderes adoptaron diversas ideologías como populismo, nacionalismo y/o socialismo. 
   Compartir lengua y cultura, además de su situación de dependencia económica, son factores que unen a la región, y han significado un importante incentivo para que los países latinoamericanos establezcan estrechos vínculos culturales y comerciales. 
   A mediados de la década de 1990, después de muchos años de recesión económica, se empezó a vislumbrar una notable mejoría en las condiciones y niveles de vida de la población. Al mismo tiempo, las juntas militares que habían gobernado en gran parte de los países latinoamericanos en las décadas de 1970 y 1980 (y cuyo clima ha sido recreado en  gran parte de la producción literaria latinoamericana) fueron depuestas y reemplazadas por regímenes en proceso de democratización decididos a crear un futuro más próspero, a pesar de graves carencias que afectan a toda la región. 
 

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Viñeta: Végétation Tropicale, Wilfredo Lam, 1945. Óleo sobre tela, 155 x 126 cm. Colección: Moderna Museet, Stocolm.