Decir
el nombre de Claribel Alegría, es nombrar el mar en plena calma,
en música de olas y emoción de espuma entre las manos.
Mas es también hablar del mismo mar enfurecido, que libra su
batalla contra la roca firme, la vida, la muerte y sus misterios.
Claribel, como todos le llamamos, nació en 1924 en Estelí,
Nicaragua, pero vivió desde los nueve meses en El Salvador,
en la ciudad de Santa Ana. Dos grandes amores han ocurrido en su vida:
el amor por la poesía y el amor por Bud, como ella llamaba
a su compañero de toda la vida, David Flakoll, con quién
escribió Cenizas de Izalco, obra magistral que narra los episodios
sangrientos de 1932.
En
El Salvador ella es conocida por la obra arriba mencionada, sin embargo
en su andar y desandar por esta vida, ha escrito y publicado más
de una decena de libros, éstos abarcan el tema de poesía,
cuento, novela y testimonio, algunas de éstas son: "Anillo
del Silencio", "Vigilia", "Huesped de mi tiempo",
"Juego de Espejos"; entre otros. Asimismo deidco a nuestro
país "La encrucijada salvadoreña" en 1981.
Claribel llena de su mundo de pájaros, mares en calma y tempestad,
montañas, sombras, luz, dolor y ausencia y otras cosas, que
aunque no lleven alas, ella siempre se las pone.
Claribel
no es sólo una escritora consagrada, es ante todo y sobre todo,
un valioso ser humano. Sin el ánimo de apenar a Claribel, ha
sido amiga de Julio Cortázar, al grado de que éste le
daba el sobrenombre de "Jefa", por un sueño que tubo
éste enigmatico personaje autor de "Rayuela".
Mantiene comunicación frecuente con el "Gabó"
como ella llama a Gabriel García Márquez, autor de
"Cien
años de soledad" y "El Coronel no tiene quién
le escriba", de quién además, confesó su
quebrantado estado de salud. Amiga de Mario Benedetti, Ernesto Cardenal,
Roberto Monterrosa y aquí me quedo porque la lista es enorme
y debí iniciarla con Juan Ramón Jiménez, a quien
ella concede el título de "Mentor".
En
nuestro país, estableció una franca amistad con nuestro
Salarrué, quien visitaba a su familia en Santa Ana y a quien
concedió el honor de ser padrino de boda. De igual manera fue
amiga de Claudia Lars y sostuvo una amplia comunicación con
el poeta Roque Dalton García.