La
reconstrucción del atentado al dictador Anastasio Somoza Debayle,
el 17 de septiembre de 1980 en Paraguay, dejó de ser secreta
hasta en 1993, 13 años después de los acontecimientos.
La
escritora nicaragüense-salvadoreña Claribel Alegría
y el periodista estadounidense D.J Flakoll, se dedicaron durante siete
meses a recopilar los testimonios de "Ramón", "Julia",
"Santiago", "Ana", "Susana" y "Armando",
los miembros del comando guerrillero que permanecían libres
y con vida a esa fecha.
La
idea de escribir la crónica de la muerte de Anastasio Somoza
Debayle, se la propuso el guerrillero argentino Enrique Gorriarán
Merlo, "Ramón", a su coterráneo Julio Cortázar,
famoso escritor latinoamericano, alrededor de 1982. Sin embargo, otro
fue el desenlace.
"Julio
no podía escribir el libro y estaba muy enfermo", refirió
Alegría. "Le dijo a Gorriarán Merlo que a él
le parecía que mi marido Bud Flakoll y yo deberíamos
escribir el libro, Cortázar se comprometió a hacer el
prólogo, pero ya había fallecido cuando el libro apareció
a luz pública", agrega.
Luego
de la primera propuesta se reunieron en Managua, Cortázar,
Gorriarán Merlo, Claribel Alegría y Bud Flakoll, quienes
acordaron reconstruir la historia. "No es, desde luego, una apología
al terrorismo sino la crónica de un tiranicidio", advierte
en el prólogo el matrimonio de escritores.
Todos
los miembros del comando guerrillero fueron entrevistados, excepto
Hugo Izurzún, "Capitán Santiago", quien fue
acribillado por la policía paraguaya en Asunción, poco
después del atentado a Somoza.
La
mayoría de guerrilleros fueron entrevistados encapuchados,
exceptuando Gorriarán Merlo. "Eso lo respetamos",
rememora Alegría, "ellos eran bien espontáneos,
verídicos".
La
publicación del libro fue aplazada en dos ocasiones. La primera
vez, cuando el libro ya estaba listo en la Editorial, Gorriarán
Merlo les pidió que se retrasara la publicación del
mismo, ya que con la llegada al poder de Raúl Alfonsín,
existía la posibilidad de que ellos regresaran a Argentina
y querían evitar que los acusaran de "terroristas".
Era 1983.
En
una segunda ocasión, con el libro en imprenta una vez más,
mientras se encontraban reunidos en Cuba, Mario Benedetti, Eduardo
Galeano, Flakoll y Alegría, entre otros escritores latinoamericanos,
llegó la fatal noticia del asalto guerrillero al cuartel militar
argentino La Tablada. Corría enero de 1989.
En
la acción murieron 39 personas, entre civiles, militares y
guerrilleros. También murieron en La Tablada, "Susana"
y "Armando", dos de los guerrilleros argentinos que integraron
el comando que acabó con Somoza.
"Fue
cuando decidimos no publicar el libro porque lo de La Tablada era
algo muy turbio. Queríamos saber si Gorriarán había
tenido algo que ver o no, ya que no lo sabíamos", afirma
Alegría.
Gorriarán
Merlo se encuentra al día de hoy encarcelado en Argentina con
una condena de cadena perpetua, acusado de haber dirigido el ataque
al cuartel de La Tablada.
Después
de los dos aplazamientos, en agosto de 1993, Daniel Flakoll, hijo
del matrimonio entre Flakoll y Alegría, dijo "basta"
y publicó el libro, según recuerda la propia escritora.
"El
libro no es una apología del terrorismo en lo absoluto. El
ajusticiamiento a Somoza no fue un acto de terrorismo, el terrorista
fue él, el tirano pagó lo que debía, lo que él
le hizo a Nicaragua fue algo espantoso, todas las muertes que causó
este hombre fueron espantosas. Admiramos el valor enorme de estos
muchachos", dice Claribel Alegría.
Ella
recuerda que los guerrilleros al ser entrevistados "siempre fueron
cuidadosos, nunca hablaron más de lo debido, a mí todos
me parecieron encantadores. Lo único que lamento es la muerte
de Santiago que según sé, fue un error que se podía
haber evitado".
"Santiago
era un hombre alto de pelo rojizo, fácilmente identificable
en Paraguay, ¿por qué no le dijeron que se fuera en
la misma lancha con los demás?, eso es bien lamentable",
describe.
De
los integrantes del comando, "Santiago" murió acribillado
en Asunción; y Armando y Susana murieron en la acción
de La Tablada. "Armando me encantó porque hablaba con
el corazón", dice la autora.
Sobreviven Ana y Julia, en algún lugar del continente americano.
Enrique Gorriarán Merlo, mientras tanto, permanece encarcelado
en Argentina.
Testimonio de otras acciones guerrilleras
Claribel
Alegría tiene una larga experiencia en la recopilación
de testimonios de guerrilleros latinoamericanos. A muchos de ellos
los ha tenido que entrevistar encapuchados para salvaguardar sus identidades
y por la seguridad de todos.
Alegría
escribió El Túnel de Canto Grande, crónica
del fabuloso escape de 47 guerrilleros peruanos del Movimento Túpac
Amaru, de la cárcel "Canto Grande", el nueve de julio
de 1990. A todos los entrevistó encapuchados, exceptuando a
Víctor Polay, quien ahora está encarcelado.
Además,
publicó No me agarran viva: la mujer salvadoreña
en lucha, historias de las mujeres salvadoreñas perseguidas,
incluyendo el testimonio de la comandante Ana María, quien
después fue asesinada de forma atroz en Nicaragua. Finalmente,
escribió, Para romper el silencio: historias de ex presos
salvadoreños.
* Publicado en La Prensa. El diario de los nicaraguenses, 18
de septiembre del 2000.