Regresar al Índice
Prólogo

"Darle nombre a un pájaro,
un árbol, una concha,
es hacer que exista".
Neruda

Isaías Hernández Isidro nació el 16 de enero de 1966 en Mazateupa, Nacajuca, Tabasco. Desde temprana edad comprendió que el idioma materno es punto de partida para entender su propia cosmovisión y para asimilar otras culturas. Con esta idea central se inició en el mágico oficio de escribir en su lengua materna, lo que le permitió reflexionar sobre ella, porque no cabe duda que sólo llegamos a entender nuestra realidad lingüística cuando buscamos el origen y la memoria de cada palabra que usamos.

Tabasco es un rincón de México con huellas legendarias de la cultura indígena. En Tabasco convergen la fuerza ancestral con la belleza de la geografía regional, lo que lo convierte en fuente de inspiración para la creación literaria, particularmente para la poesía, que es ante todo "un lenguaje de encanto, de magia y de catarsis para las almas que buscan un refugio en el poder milagroso de la palabra".

En cualquier idioma, para crecer en el arte literario se requiere disciplina, ejercicio y experiencia. Isaías Hernández Isidro ha proyectado su palabra en la poesía, género literario que en el ámbito indígena aún conserva vetas de riqueza inexplorada. Ha incursionado asimismo en el campo de la traducción, una tarea difícil, ya que las traducciones sólo serán aproximaciones entre dos idiomas; por ello es loable la labor del traductor, en su esfuerzo por el conocimiento de los idiomas y herramientas que emplea.

Isaías ha tenido la suerte de ver reconocidos sus esfuerzos nacional e internacionalmente. En agosto de 1986, participó en el Festival Latino de Nueva York y en octubre de 1987 en el Festival Internacional de Teatro Iberoamericano en Cádiz, España, con obras teatrales como La bruja y el pueblo, El recuerdo de Córdoba y El Evangelio según Mateo, entre otras.

Hernández Isidro, ha publicado obras de teatro y poesía, ha colaborado en revistas como Blanco móvil, Ce Acatl, Hojas de utopía y el periódico Summa, en la sección cultural. Es miembro fundador de Escritores en Lenguas Indígenas, A.C.

Manejar dos lenguas es vivir dos mundos, porque "cada idioma es una forma de ver y sentir el mundo"; por ello, las personas que viven esta feliz circunstancia tienen mayor facilidad para la creatividad. También debo agregar que la cosmovisión indígena facilita el manejo de ideas originales, ya que "el hombre es original cuando conoce su origen". Generalmente, en las culturas se considera a la palabra como el elemento distintivo del hombre, el rasgo que da carácter al ser humano. Tan es así que en algunas culturas indígenas "el hombre es la palabra"; ser hombre de palabra es tener raíces, es ser hombre verdadero. En otras etnias de México se destaca el valor de la palabra con la leyenda en la cual los dioses distinguieron al hombre y lo favorecieron porque supo expresarles su agradecimiento.

La magia de la palabra radica en el secreto de hacer cambiar el estado de ánimo de las personas, hacer reflexionar, reír, llorar o mover las fibras más sensibles del alma. En las páginas del libro Käräxle nab', Furia de Mar, el lector encontrará la poesía de un indígena que disfruta escribir; seguramente su gozo será mayor al compartir su alegría con esta edición bilingüe yok'ot'an-español.

Sin duda, esta obra en yok'ot'an o chontal de Tabasco será una contribución a la difusión de la poesía en lenguas indígenas y un estímulo para que otros hermanos escriban poesía en su lengua materna. Finalmente, a propósito de la diversidad lingüística, signo de nuestro tiempo, es bueno recordar las palabras de Udo Becker, quien expresa que la "reunión de muchas flores, a veces de distintas especies y colores diferentes, simboliza la unidad en la diversidad". El libro Käräxle nab', Furia de Mar, es un homenaje a la diversidad.

Delfino Hernández Hernández
Escritor náhuatl