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"Con la masa amarilla Para darles reciedumbre
Las Leyendas del popol Vuh
Ermilo Abreu Gómez Brotados del espíritu de una poderosa tradición, los Cantos de Feliciano Sánchez Chan vienen a enriquecer la poesía actual en lengua maya. El libro empieza con "Siete sueños" donde se invocan las Fuerzas creadoras del universo. Esos sueños están poblados de entidades y objetos sagrados cuya fuerza va mas allá de la referencia literaria. Tal vez sólo quien ha heredado y conoce desde dentro una tradición mítica viva tan compleja y misteriosa como la maya, puede entender cabalmente el sentido de los elementos convocados allí. Traducidos al español, se vuelven sombras vagas. "Caminos blancos" es una hermosa imagen, pero mucho pierde si uno ignora todo lo que rodea a los antiguos sac-be, que unían los lugares sagrados del Mayab; se dice, por ejemplo, que eran caminos vivos, como fibras nerviosas, y que eran tan perfectos que se podían recorrer a oscuras sin tropezarse. Hay muchos elementos así en estos cantos, donde Feliciano Hace hablar a las fuerzas mismas que nombra. En uno de ellos se lee:
Y recuerda un himno milenario del Rig Veda, donde esa Misma palabra primordial habla en primera persona, diciendo: "Soy la reina de los tesoros, la que los acumula, soy la sabia. "Las resonancias de este antiquísimo procedimiento poético, que es como una invocación o transformación chamánica, con el uso de la primera persona, son universales. A la Irlanda celta pertenece otro canto, el de Ameirgen, que dice: "Soy el que esparce la luz en las montañas. Soy el anunciador de las edades de la luna . Soy el que enseña dónde se pone el sol." Desde las voces cósmicas de la ceiba sagrada, la palabra o la luz, los caminos de Feliciano hacen avanzar el libro mostrando la pertenencia del poeta al universo y a la naturaleza, y su parentesco entrañable con todas las cosas, así como el de todas las cosas entre si:
El sentido comunitario es mucho más poderoso que el individual, como ocurre en todas las civilizaciones antiguas. El poeta es aquí parte de ese todo, de ese pueblo, y es por eso que cuando en la última parte llega, a través de poemas amorosos, a su sircunstancia propia, da un sentido al discurrir anterior, porque entonces ese amor al que canta como propio, es también el de todos. Uno de los rasgos más notables de este libro es mostrar Que ese universo de lo maya, de donde surgen los poemas, no es objeto de una referencia cultural; ni tampoco de una rememoración nostálgica por la grandeza de una civilización pasada, sino que refleja con naturalidad que se trata de una situación presente y viva. Es el contexto de una creencia y de una forma de vida vigentes, que no han sido separadas de sus poderosas raíces, a pesar de los largos siglos de opresión y adversidad que ya aninciaban las profecías antiguas. Dice el autor, como puedo decir un poeta maya de hace mas de quinientos años:
Es una fortuna para México, el resurgimiento literariode Las lenguas madres de sus distintas regiones, a cuyas muchas voces se suma la de Feliciano. Y es de esperarse que se logre resarcir la pérdida que ha implicado el prolongado silencio que la arbitrariedad de la historia les ha impuesto. La riqueza de estas lenguas y la de las numerosas tradiciones autóctonas, con su gran sabiduría, se soslayó de manera tan absurda, limitándolas a volverse objeto de perspectivas antropológicas, que ahora que comienzan a mostrarse representan uno de los signos más alentadores para el siglo y el milenio que comienzan.
Elsa Cross
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