“No sólo los edificios se cuartearon y desplomaron, también la modorra y la anestesiante rutina, lacerante pero acomodaticia, de los citadinos, sufrieron fisuras. Quizá por primera vez, y de manera brutal, los capitalinos descubrimos nuestra ciudad, supimos que existía, que era algo vivo y real, que a pesar de denostarla y padecerla, de cargar su masa ingente sobre nuestras espaldas, no dejaba de pertenecernos de algún modo. Sólo al verla herida la supimos nuestra.” Laura Guillén
“No quería ojos para ver lo que vi, pero sí sucedieron en la ciudad de mi vida las cosas que vieron mis ojos, no me cambio por nadie y me alegro de estar aquí, entre todos.” Hermann Bellinghausen
“Lo que me impresionaba era el espectáculo de la calle. (...) A 'nuestra' casa llegaban los voluntarios ininterrumpidamente: amas de casa, adolescentes salidos de colegios particulares, chavos banda habilitados de socorristas por la delegación, profesores de la UNAM. Era un movimiento desinteresado, espontáneo y yo diría que casi multitudinario...” profesora de la UNAM
“Por la noche el viento se vuelve loco entre los esqueletos de las torres de Tlatelolco. Lo sé, lo vi. Llovía a cántaros, además; cuando estuve llovía tanto que dejé de llorar y me pregunté qué palabra usarían los aztecas para decir: resistencia. Me pregunté qué escribir y con qué escribir sobre esta gran cólera de las entrañas de la tierra.” Anne Marie Mergier
“Por la ventana el espectáculo era terrorífico. Los coches estacionados caminaban hacia delante, hacia atrás, chocaban unos con otros. Los cables eléctricos se estiraban, se contraían, se azotaban centellando. Pero lo peor eran los edificios de doce y catorce pisos que nos rodeaban y que se movían de izquierda a derecha frente a mí, con una amplitud de varios metros.”
“Silvia venía como loca, de veras, increíble bañada en lágrimas. Ni ella sabía dónde estaba; entre toda la gente que venía, era la más desesperada. No sé si porque me vio empezó a gritar: ‘se cayó todo, se cayó todo, se cayó todo. Ven a ayudarnos.' La abracé. ‘Córrele para ver si puedes ayudar a sacarlas.' Las muchachas, sus amigas habían quedado atrapadas entre los escombros del Hospital de Ginecología. Traté de calmarla.” José Luis Vital
“Nos faltan sueros, jeringas, vendas, equipos de venoclisis, benzal, material de sutura, antibióticos, merthiolate” dicen los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UNAM y del IPN encargados de un puesto de socorro en la Colonia Roma.
“En ese momento observé por la ventana [del Hotel Regis] cómo el edificio de la Secretaría de Marina se derrumbaba estrepitosamente. Fue cuando sentí el mayor temor. En la zona se hizo un vacío y se desencadenó una tremenda fuerza que nos jalaba y nos sacaba a la intemperie.” Héctor Sen Flores
“Ha sido la impresión más devastadora y radical que he tenido en mi vida. A lo largo de cuatro cuadras conté 36 muertos. La gente sacaba cuerpos de las casas destruidas. Desde la calle, podían verse edificios de departamentos y oficinas. Vi muertos sentados frente a sus escritorios.” Joerg Hafkemeyer
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