Aunque sólo vivió 38 años, Jorge Cuesta dejó una obra valiosa y compleja que abarcó poesía y ensayo. Hijo de padre mexicano y madre francesa, nació en Córdoba, Veracruz.

En la ciudad de México estudió en la Escuela Nacional Preparatoria, donde conoció a Gilberto Owen y a los demás poetas del grupo Contemporáneos . Posteriormente, estudió en la Universidad de México la carrera de Ingeniería química, profesión que ejerció a lo largo de su vida, paralelamente a la literatura. No es de extrañar que su obra más destacada sea el poema de largo aliento Canto a un dios mineral , en el que puede apreciarse cierta conjunción entre la mística y la materia, tal como puede apreciarse en el siguiente fragmento.


Es la vida allí estar, tan fijamente,
como la helada altura transparente
lo finge a cuanto sube
hasta el purpúreo límite que toca,
como si fuera un sueño de la roca,
la espuma de la nube…

 

Publicó sus primeros textos en la revista Ulises (1927-1928), que era dirigida por los poetas Xavier Villaurrutia y Salvador Novo. En 1928 editó una polémica Antología de la poesía mexicana moderna, criticada por lo que muchos consideraron el incluir a escritores muy jóvenes y dejar fuera a los consagrados de aquella época. En ese mismo año se casó con Lupe Marín, quien había estado casada anteriormente con Diego Rivera. El matrimonio sólo duró cuatro años.

De sus poemas se ha dicho que son “disposiciones de palabras hechas con el cuidado de una fórmula química”; él mismo afirmó que: “la poesía es un método de análisis, un instrumento de investigación”, por ello sus textos se han relacionado con un estilo culto y dificultoso. Entre sus ensayos destaca “El diablo en la poesía”.

Jorge Cuesta se quitó la vida el 13 de agosto de 1942.

Canto a un dios mineral