Nació en El Rosario, Sinaloa. Hasta hace poco se tenía duda sobre el año de nacimiento, (1904 o 1905), sin embargo, recientemente se comprobó que fue en 1904. Murió en Filadelfia, Estados Unidos, el 9 de marzo de 1952.

Cursó sus estudios en la ciudad de Toluca y después en la Escuela Nacional Preparatoria de la ciudad de México, donde conoció a Jorge Cuesta, quien influyó en su formación intelectual. Por intermedio de Xavier Villaurrutia ingresó en la revista Ulises (1926-1928) y poco más tarde en Contemporáneos (1928-1931), como autor, traductor y miembro del grupo. Adscrito al servicio diplomático, tuvo ocasión de vivir en diferentes ciudades de los Estados Unidos, en Ecuador, Perú y Colombia, donde contrajo matrimonio en 1935.

A pesar de que cultivó ensayo y narrativa, en su producción destaca una poesía un poco hermética y solitaria. Su prosa es también poesía. Aún su Novela como nube es obra de poeta. Sus influencias más visibles son las de Juan Ramón Jiménez, Gide y T.S. Eliot, lo cual no quita nada a su originalidad y al interés vivo de su creación poética.

Ofrecemos el fragmento “Día 9 llagado de su desamor”, de uno de sus poemas largos más conocidos: "Sindbad el varado".


Hoy me quito la máscara y me miras vacío
y ves en mis paredes los trozos de papel no desteñido
donde habitaban tus retratos,
y arriba ves las cicatrices de sus clavos.

 De aquel rincón manaba el chorro de los ecos,
aquí abría su puerta a dos fantasmas el espejo,
allí crujió la grávida cama de los suplicios,
por allá entraba el sol a redimirnos.

Iba la voz sonámbula del pecho combo al pecho,
sin tenerse a clamar en el desierto;
ahora la ves, quemada y sin audiencia,
esparcir sus cenizas por la arena.

Iba la luz jugando de tus dientes a mis ojos,
su llamarada negra te subía de los hombros,
se desmayaba en sus deliquios en tus manos,
su clavel ululaba en mi arrebato.

Ahora es el desvelo con su gota de agua
y su cuenta de endrinas ovejas descarriadas,
porque no viven ya en mi carne
los seis sentidos mágicos de antes,
por mi razón, sin guerra, entumecida,
y el despecho de oírte: "Siempre seré tu amiga",
para decirme así que ya no existo,
que viste tras la máscara y me hallaste vacío.