Lo distinguimos
como
si fuera
un caballito
diferente de todos
los caballos.
Adornamos
su frente
con una cinta,
le ponemos
al cuello cascabeles colorados,
y a medianoche
vamos a recibirlo
como si fuera
explorador que baja de una estrella...
Así empieza la “Oda al primer día del año”,
incluida en Tercer libro de las odas (1954) del poeta chileno
Pablo Neruda. Por la belleza de este texto y su permanente relación
con los rituales privados y colectivos que realizamos cada 31 de diciembre,
quisiéramos brindarles este poema completo
como homenaje a su autor y como testimonio de este tránsito del 2006 al 2007.
Contenido: Jennie Ostrosky
Diseño:
Laura Rojas Paredes
Red Escolar, México 2006