Un factor vital en la vida de Pablo Neruda fueron sus mujeres, musas y compañeras. Al parecer, el amor más intenso lo vivió con Matilde Urrutia, chilena que nació en Chillán el 5 de mayo de 1912 y que murió en Santiago, el 5 de enero de 1985.

Pablo y Matilde se conocieron cuando ambos tenían compromisos. Él, además de su quehacer poético, estaba casado con la pintora Delia del Carril y ella trataba de realizarse como soprano a nivel internacional. Se cuenta en las memorias de ella (Mi vida con Neruda), que se conocieron en 1946 en el Parque Forestal. El intenso y breve encuentro se desvaneció entre la actividad artística de Matilde, y política-literaria de Neruda, hasta reencontrarse en México en 1949. Entonces, Matilde comenzará a ser la mujer que con "ardiente paciencia", según lo dicen unos versos escritos en aquel entonces, Neruda esperaba.

 

Entre 1949 y 1955 se encontraban de manera clandestina y Matilde se convirtió en fuente de inspiración de versos amorosos, al principio bajo el nombre de Rosario de la Cerda en los Versos del capitán y como la poseedora de unas manos bellísimas en las Odas elementales. Por otra parte, uno de los libros más bellos del poeta Cien sonetos de amor, está dedicado por completo a Matilde.

En 1955, el poeta decide finalmente divorciarse de su segunda mujer; separación que resultó muy dolorosa, después de todo, aunque enamorado de Matilde, reconoció lo que Delia le había dado y le mandó estos versos:

"Amé otra vez y levantó el amor una ola en mi vida y fui llenado por el amor, sólo por el amor, sin destinar a nadie la desdicha... Está escrito en donde no se lee, que el amor extinguido no es la muerte, sino una forma amarga de nacer".

De aquí en adelante, hasta septiembre de 1973, fue Matilde la amada y esposa que lo acompañó tanto en el disfrute de su celebridad como el recibimiento del Premio Nobel en 1971, pero también fue ella quien tuvo que verlo morir y sufrir por su patria. Fiel siempre a la memoria de su compañero, a quien sobrevivió doce años, se dedicó a recatar y cuidar el patrimonio poético y espiritual de Pablo, quien le había escrito;

"Si muero sobrevíveme con tanta fuerza pura/ que despiertes la furia del pálido y del frío,/ de sur a sur levanta tus ojos indelebles,/ de sol a sol que suene tu boca de guitarra./ No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos/ no quiero que se muera mi herencia de alegría...".

Activa en la resistencia contra el dictador Augusto Pinochet, la viuda creó asimismo la Fundación Pablo Neruda, que en la actualidad tiene su sede en la bellísima casa de La Chascona, llamada así a propósito de la cabellera de Matilde y donde se puede admirar un retrato que le hiciera el pintor mexicano Diego Rivera.

El retrato de Matilde Urrutia

 
Red Escolar, México 2006
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