Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar...
y cuántas veces te grito:
Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar;
ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor...
León Felipe.

Cuatrocientos años… y Don Quijote sigue cabalgando… Monta a Rocinante por todas las llanuras del mundo y por todos los senderos de la creación; avanza contra la hostilidad, y contra la muerte. Su armadura: la inteligencia; su lanza: la imaginación; su escudo: una burla aguda en torno a las novelas de caballería que recupera el poder de soñar, pero este ingenioso hidalgo , a diferencia de los otros caballeros, no vence a enemigos reales, no conquista a ninguna doncella de la aristocracia, en una palabra, no sale vencedor. Su escudero podría haber sido inventado por un capricho de Goya y su dama no habita en castillo alguno. Vencido, Don Quijote gana la verdadera batalla: el poder de la ficción.

Cuatrocientos años de significado y recreación, de ser fuente de iluminación para lectores y escritores.

¿Qué mejor homenaje a un texto de inaudita vigencia, y qué mejor homenaje que el que le hacen algunos de los mejores escritores latinoamericanos? Demos la voz a los que han encontrado en El Quijote mundos plenos de significado y disfrutemos con ellos a Miguel de Cervantes y algunas de sus ramificaciones más inteligentes.