En el taller en línea de estrategias para la lectura también fomentamos, profesores de distintas entidades comparten experiencias, He aquí un testimonio del foro:

“Hola a todos nuevamente. Si hablamos de lectura, también hablamos de una verdad que aunque muy fría es muy real en el hecho de que nuestro país es uno de los más bajos en cuanto al porcentaje que de lectura se realiza. Si particularizamos esta situación desde la escuela, observaremos que nosotros mismos como docentes utilizamos, por ser un requisito, los libros de texto; pero cuántos libros hay, llámense de rincones de lectura, biblioteca del aula, o los que fueren que duermen el sueño de los justos, sin ser tocados, mucho menos leídos por los niños.

¿Motivos? pueden existir miles: falta de tiempo para alcanzar los contenidos, falta de costumbre para emplear dichos libros comenzando por el docente, la prioridad que le damos a que los alumnos "obtengan conocimientos" restándole importancia al hecho de que lean adecuadamente, mucho menos al de fomentar la lectura por placer, y surgiría un etcétera imposible de parar.

De entrada si promovemos un cambio, tendremos que empezar con nosotros mismos. Si no disfrutamos de la lectura, si no sacamos y aprovechamos los mil y un beneficios que brinda el leer ¿cómo podremos convencer a nuestros alumnos de las bondades que ello implica? El cambio, insisto debe comenzar con nosotros. Romper esquemas pasados de lectura memorística, que a la media hora de "dar la lección de memoria" son olvidadas por el alumno sin mencionar que jamás la comprendieron.

Otro detalle en el que incurrimos y que también se comenta en el texto adjunto que leímos es el de cuestionar lo que los niños, sean pequeños o no tan pequeños leen. Se nos olvida que nuestros gustos no son obligatorios para los otros, y que cada quién es libre de leer lo que más le apetezca.

Quizás a mí si me piden que lea un libro sobre experimentos genéticos no me llame tanto la atención, como el disfrute intenso que tendría al leer un libro de historia. Lo mismo debemos de hacer con nuestros alumnos, brindarles diferentes géneros y darles la libertad para que elijan el que más les guste. Si hago lo que quiero, lo haré mejor, si leo lo que me gusta, lo leeré con mas placer ¿no les parece? y ya para terminar quiero comentarles el miedo que tenemos de que los libros no se maltraten y por eso tenemos una biblioteca casi perfecta, pero porque nuestros niños no la tocan, qué decir de los préstamos a domicilio, que ni se les ocurra... Insisto si queremos niños aficionados a la lectura, que la realicen por placer mas que por obligación, nosotros debemos de poner el ejemplo y cambiar de adentro hacia afuera la vieja enseñanza de la lectura.

Hasta luego y espero sus comentarios. “

Maribel Montañés del a Primaria "Leyes de Reforma", Mérida, Yucatán.

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