El libro, transformador de la sociedad.

 

Desde su aparición cerca de 1450 -fecha en la que Johann Gutenberg perfeccionó la imprenta-, y a través de la historia, el libro ha sido uno de los detonadores más significativos de la transformación de la sociedad, debido a que su aparición supuso el fin del monopolio del conocimiento, ostentado entonces por el clero, lo que provocó la evolución del pensamiento, no sólo en aquellos que se presumían de intelectuales, sino también en el lector común; asimismo, puso al alcance de todos, las obras más importantes, cumpliendo con su objetivo de propagar la cultura; del mismo modo, popularizó el estudio convirtiéndolo en uno de los sistemas más efectivos de poder, y por último, impulsó la literatura alejándola de su precepto de oralidad e introduciendo el papel del autor.

Cabe señalar que aunque existen referencias que establecen que los chinos, además de la invención del papel, se dieron a la tarea de idear una maquina que hiciera posible la impresión de textos, está no tuvo el impacto que la imprenta de Gutenberg, debido quizá a una cuestión de alfabeto, que en el caso del inventor alemán, posibilitó una mayor proyección al mundo, pues el sistema, a base de tipos móviles de metal, estaba creado para un idioma que tuvo su origen en las lenguas romances y anglosajonas, y éste era de uso común en la Europa Occidental de aquel tiempo, lo que facilitó su uso y popularización.

La imprenta es de alguna forma parte del origen de la revolución industrial, ocurrida en alrededor de 1750, ya que su fundamento está ligado de forma directa con la mecanización de un proceso hasta entonces manual, que resultó en la producción de libros en serie, y a la larga, se convirtió en lo que ahora conocemos como industrial editorial. Cabe aquí mencionar que dicha industria ha sufrido transformaciones en diversos tiempos, a causa de la innovación tecnológica; en 1940 Chester Carlson inventó la fotocopiadora, y ésta incidió sobre manera en la producción editorial, al ofrecer una nueva forma de explotación de obras.

De igual manera, las innovaciones tecnologías en materia de informática, la popularización de las bibliotecas digitales y la aparición del libro electrónico (e-book), han influido en la producción de libros impresos en papel, sin embargo no han modificado su razón de ser, sino que han ampliado su espectro de trabajo, ya que aún hoy el libro ocupa un lugar privilegiado como vehículo de conocimiento, pues si bien la computadora nos acerca al mundo y nos abre posibilidades de investigación, el impreso sigue siendo el medio más común.

Aunque algunos expertos en teorías de comunicación, a la luz de los avances tecnológicos y la incorporación de los medios audiovisuales en la vida diaria, establecen el fin del libro en soporte de papel, si nos apegamos a la visión del especialista italiano, Umberto Eco, resulta substancial distinguir, que la era tecnológica es en el mejor de los casos, la posibilidad de crear de manera distinta, de ampliar los horizontes en la trasmisión de conocimiento, y por lo tanto de extender la incidencia e importancia de lo impreso.

Al referirnos a los beneficios que el formato de imprenta nos brinda, notamos que el libro se erige como el medio ideal para introducirnos en mundos, historias, vidas y pensamientos, lejanos muchas veces, en tiempo y espacio, mientras que la computadora, por citar un ejemplo, nos representa un costo económico mayor y una habilidad en su manejo que no siempre existe. Paradójicamente la cada vez más común publicación de textos en formato electrónico, no han podido sustraerse del medio impreso, ya que es fácil encontrar que al hallarnos frente a la información en la pantalla, la trasladamos al papel ya que nos parece más cómodo de manejarla así, y esto sin ser una generalidad, es una práctica común, que nos muestra que si bien ahora no dependemos del libro como recurso, si lo hacemos de cientos de páginas sueltas.

A manera de conclusión podemos decir que la historia del libro impreso e incluso la de libros digitales, no constituyen fenómenos aislados, sino procesos complementarios del mismo sistema de producción y avance social, económico, político y cultural.

 


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