|
Uno de los motores que nos han hecho sobrevivir
y evolucionar como especie es nuestra capacidad ancestral de transmitir
conocimientos, por ello, la labor del maestro ha sido medular en
el desarrollo del género humano.
Educar,
más que una vocación, es un proyecto de vida. Un espléndido
lazo que involucra una mirada plural. Entrega y reto. Reconocimiento,
aprendizaje y legado para los que vienen detrás. Sitio de
lucha y ternura, el aula es un horizonte de luz donde impulso,
trabajo y energía transforman la soledad en misión
cumplida y colaborativa.
Felicitamos
a todas las maestras y maestros de México y compartimos con
ellos unos fragmentos del filósofo Fernando Savater que nos
da la certeza de que la educación es colocarse en el extremo
contrario a la soledad y del lado de la esperanza.
Educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata
de aprender y en el deseo de saber qué la anima, en que hay
cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos...)
que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos
mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento.
El
valor de educar, México, Ariel, 1997.
Educar es transmitir humanidad. Y ésta no es un programa
ya establecido. Los animales o las plantas nacen programados para
ser lo que son, el durazno es durazno y la pantera, pantera, sin
haber ido a la escuela. Los humanos, al contrario nacemos abiertos,
inacabados y para llegar a alcanzar la humanidad tenemos que contagiarnos
de la de otros.
Ética
para Amador, México, Planeta, 1998.
Este
15 de mayo nos sumamos a la mística magisterial de todas
las regiones del país y felicitamos a todos los maestros
y maestras que, día con día, forjan una educación
humanista, equitativa y solidaria.
Contenido: Jennie Ostrosky
Diseño Gráfico: Jorge Gutiérrez G.
|