Heredera de la tradición fotográfica mexicana, forjada
durante los años cuarenta, Mariana Yampolsky, se instaura como
una de las artistas más importantes de la fotografía actual
de México. Hija de padre ruso y madre alemana, nació el
6 de septiembre de 1925 en Estados Unidos. Obtuvo, en 1945, la licenciatura
en Artes y Humanidades en la Universidad de Chicago, su ciudad natal;
ese mismo año viajó a México e ingresó a
la escuela de arte La Esmeralda; participó en el Taller de la
Gráfica Popular, donde colaboró con Leopoldo Méndez,
Pablo O'Higgins, Alfredo Zalce y Alberto Beltrán, entre otros.
Algunos de sus grabados de aquellos años manifiestan ya su interés
por las raigambres culturales mexicanas, las ceremonias, las expresiones
populares, y aquello que el tiempo parece haber entregado a una eternidad
reveladora.
En
1948, el arquitecto Hannes Meyer la invitó a participar como
fotógrafa en la publicación de un libro sobre dicho taller,
y, no obstante que en aquel momento no contaba con los conocimientos
fotográficos suficientes, se aventuró en un proyecto que
le hizo encontrar la expresión artística que daría,
tiempo después, razón a su vida.
La
fotografía le llegó de manera casual, sin embargo su experiencia
con la cámara se convirtió en la convicción de
haber encontrado el medio idóneo para comunicarse y esto la llevó
a inscribirse en el taller de fotografía que Lola Álvarez
Bravo impartía en la Academia de San Carlos. A partir de entonces,
se dedicó a recorrer de norte a sur la República Mexicana,
deteniendo su mirada en cada ranchería o poblado; captando con
su lente rostros, costumbres, objetos, fiestas, ceremonias y todo aquello
que evidenciara la vida rural de México, transformando en imagen
la cultura, las tradiciones y costumbres de cada lugar.
Influenciada
por la obra de Tina Modotti, Manuel y Lola Álvarez Bravo, Nacho
López y Héctor García, en sus imágenes el
pueblo se convierte en exaltación de nuestras raíces y
tradiciones, sin intentar siquiera, una falsa idealización de
lo popular.
Como
grabadora, litografista, pintora, editora, impulsora de lectura infantil
y juvenil y sobre todo, como fotógrafa, su trabajo es una muestra
de su amor por el país, el pueblo y la cultura que le dieron
sentido al adoptarlas como suyas.



Mariana
Yampolsky murió el 3 de mayo de 2002 en la ciudad de México,
su obra permanece en la vena más vigorosa de lo nuestro, que
puede notarse, por ejemplo, en los miles de rostros capturados por su
incansable lente que, con tensión dramática, elegancia,
respeto y creatividad explora eternamente las geografías interiores
de un país de contrastes y belleza, de dolor y solidaridad, universal
y único en cuanto a expresividad.