Jennie Ostrosky y Belén Carranza
 
 

 

señores miembros del jurado
qué ganaría con mentirles
soy un lector empedernido
me leo todo —no me salto
ni los avisos económicos…

por eso pido que me den
el Premio Nóbel de Lectura
a la brevedad imposible

Nicanor Parra

   
 
Carlos Monsiváis que se considera antes que nada: “un simple lector”, sorprende por que, además de ser merecedor, como diría Nicanor Parra, del Premio Nobel del Lectura, porque —a través de dos herramientas como la inteligencia y la ironía— se ha convertido en una de las voces críticas y narrativas más importantes de nuestro país y de muchos otros.

Parece estar en todas partes, comentar sobre cualquier tema (en especial sobre literatura, cine, arte y política), sin embargo siempre saldrán de su voz o de su pluma reflexiones de impresionante humor, frescura y profundidad.

Testigo y desentrañador de nuestro tiempo, por lo general pone el dedo en la llaga de las heridas sociales con la más fina ironía y la más dramática (aunque a él le gustaría que dijéramos melodramática) puntería.

Admirador de Salvador Novo: “Para mí, Novo es la posibilidad de la ironía, de la sátira, del buen humor, de la inteligencia, del periodismo culto, del malabarismo perfecto...”, creemos, que en esa misma línea, sin concesiones y con mayor reto, ante el bombardeo de los medios de comunicación, Monsiváis ha sido un fiel seguidor de su maestro y, como él, se ha convertido en un ojo crítico inexorable para comprender las manifestaciones culturales (de cualquier índole) de nuestro tiempo.

Sirvan estas páginas para hacer un pequeño homenaje en sus 65 años (nació el 4 de mayo de 1938), a este hombre, ese “clarividente que nos guía (aunque le choque ser gurú)”, como lo llama su amiga Elena Poniatowska, desplegando una serie de textos de su pluma que hemos disfrutado y algunas reflexiones que se han realizado sobre su trayectoria:

Felicidades y enhorabuena maestro

 
     










 
 
Diseño: Laura Rojas Paredes