Estimados amigos:
Me dirijo a Uds. con el fin de hacer llegar mis felicitaciones por la calidad de la página y del proyecto general.
También agradezco la publicación de dos cuentos míos, "El poeta" y "Una abeja presidente" y mis datos en la sección de Biografías (aclaro que al pie me han cambiado de sexo, seguramente confundidos por mi apellido).
Si piensan Uds. que les puedo ser útil de algún modo, no tienen más que escribirme. Será un placer.
Cordialmente,
Carlos Marianidis
27 de febrero 2004
…Lo que más placer me da es que mis cuentos aparezcan en lugares lejanos y broten alegremente por ahí, como lo hacen las semillas de girasol junto a las vías del ferrocarril.
Ha sido un honor abrir el foro, detrás de tan importantes nombres y tener semejante cantidad de público comentando -¡qué discusión!- la política de mis abejas y el don de los poetas.
¿Puedo pedirle dos cosas? 1) Si pueden corregir mi apellido en los dos cuentos (no se preocupe, los apellidos griegos son ideales para un error de tipeo) y 2) si tengo posibilidad de mandar un mail de saludo para que se los re-envíen a los niños de los foros.
Cordialmente,
Carlos Marianidis
2 de marzo 2004
…
En Buenos Aires me han invitado a visitar escuelas (la mayoría, con alumnos de pocos recursos) y más que hablarles de mi literatura me ha interesado contarles de dónde vengo. ¿Por qué? Porque los chicos nos ven a los escritores y a todo lo que tiene que ver con la "Cultura" como algo lejano e inaccesible, reservado para otras personas. Al menos, ésa es la parte de la realidad que yo percibo en mi país. Para darle un ejemplo, una maestra me contaba que los chicos estaban ansiosos de conversar conmigo, porque "nunca habían visto un escritor vivo". Como si uno fuera un axolote o algo así...
Después de leer muchos de los dos mil mensajes que hay en los dos foros ya cerrados, he visto entre líneas. Y tuve deseos de saludarlos como lo haría cualquier vecino de su pueblo. Gracias.
Cordialmente,
Carlos Marianidis
6 de marzo
...
Me sorprendió abrir el correo y encontrar una columna de mensajes que venían de México. -¿Qué habré hecho? -me pregunté.
Es una gran alegría recibir saludos de niños y adultos, simplemente porque leyeron algo que uno ha escrito. Entre otras cosas, resulta ser lo mágico y bello que tiene esta profesión.
Siempre que tenga tiempo y no se me llene la casilla, será un placer leer y responder sus cartas.
10 de marzo 2004