Tomado del libro Hijos de la Primavera:vida y
palabras de los indios de América; F.C.E., México 1994
pág.43
Coordinador: Federico Navarrete Linares.
Adaptación: Elisa Ramírez.
Ilustrador: Susana Abundis.
Cuando los dientes de los niños se caen, los huaves los
siembran y los riegan, para que los dientes, que vengan y después
crezcan bien.
Las mamás esquimales meten los dientes de leche en un pedazo de carne y se los dan a comer a los niños, porque son parte de su mismo cuerpo.
Los niños zapotecos salen fuera de la casa y echan los dientes sobre las tejas, para que los nuevos dientes les salgan parejitos como tejado.
Los hopi salen de casa y esperan a que aparezca el Dios Sol; entonces le arrojan el diente caído y le piden otro. Hay que lanzarlo tan lejos como sea posible y pedir que el nuevo diente sea tan duro como las piedras donde cae.
Los padres mexicas echaban el diente que se había caído en un agujero de ratón, porque decían que si no lo echaban en casa del ratón, no nacería el nuevo diente y el muchacho se quedaría chimuelo.
Chimuelo: Desdentado.
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