Los Ni&os Mexicas



Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de América, F. C. E., México, 1994, pág. 162
Coordinador: Federico Navarrte Linares.
Adaptación: Federico Navarrete Linares.
Ilustrador: Susana Abundis.


Todos los pueblos tienen sus propias ideas sobre cómo deben ser los niños y cómo deben comportarse. Ésta es la manera en que los antiguos nahuas, que vivían en el centro de México, veían a los niños:

El bebé

Es un niño lactante, o quizá uno tiernecito, o quizá de vientre.

El infante

El infante es llorón, toma leche. Es delicado. El buen infante no tiene tacha, es limpio, claro, perfecto, de buena apariencia. Crece, se hace fuerte, embarnece, engruesa, se desarrolla. El buen infante alegra a la gente, es dueño de la alegría. Mama leche, engruesa, crece. El mal infante es intranquilo, no descansa, está dañado, tiene labio leporino, es cojo, es manco. Enferma, agrava, muere. El mal infante causa problemas, causa penas. Está lleno de roña, está roñoso, está infectado.

El niño.

El niño es pequeño, es tierno, tiene su madre y su padre. Puede ser el único hijo varón o el hermano menor o el hermano mayor. El buen niño es alegre, risueño, gozoso. Es muy feliz, ríe, salta, goza. El niño de buen corazón es obediente, acatador, respetuoso, temeroso, humilde. Obra humildemente, obedece, respeta a la gente, aprende. El niño malvado es llorón, enojón, lleno de pena. Se enoja, llora. El niño de corazón estropeado es muy malo, desobediente, intranquilo. Actúa con maldad, salta, roba , miente, comete faltas.