El fin de un imperio



Tomado del libro de René Simon El imperio de los incas, Ediciones SM, Madrid, 1988, pág. 67

Ilustraciones: Fabienne Julien
Traducción del francés: Belén Lacasa


En 1532, los españoles de Francisco Pizarro llegan a Perú después de varias expediciones de reconocimiento. Son 182 hombres, con unas decenas de caballos y algunos cañones, y sorprenden totalmente a los incas, inmersos en plena guerra civil. Su éxito es fulminante, sobre todo tras aliarse con uno de los bandos en lucha. Atahualpa, el Inca titular, es cogido y estrangulado. Pizarro triunfa.

Pero no por mucho tiempo. Huascar, hermanastro del soberano, único pretendiente al título, es un hombre muy inteligente. Traicionado por algunos de sus hombres, Pizarro ve muy pronto levantarse contra él un escuadrón de jinetes incas, dirigidos por su Inca en persona, armado a la española. Una batería de cañones -¡los suyos!- manejados por soldados incas aniquila sus tropas. El español va a verse sitiado en Cuzco.

Los conquistadores necesitarán cerca de cuatro años para acabar definitivamente con los incas.

Además la victoria se obtendrá por traición. El soberano, Tupac Amaru, será decapitado.

Su sucesor, Sayui Tupac, acabará sus días colmado de honores en el pequeño reino que los españoles le dejaron.

Desde entonces, el poderoso territorio inca no será más que una provincia del inmenso imperio español, un imperio "en el que nunca se ponía el sol".