Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de América, F. C. E., México, 1994, pág. 185 Coordinador: Federico Navarrete Linares Adaptación: Elisa Ramírez. Ilustrador: Andrés Sánchez de Tagle. Los viejos esquimales cuentan que en los primeros tiempos no había luz en la Tierra. Todo estaba a oscuras, los animales no podían verse, tampoco se podía mirar el paisaje. Los animales
ya vivían aquí, los hombres también. Entre unos y otros no había diferencia y vivían juntos. Cualquier persona podia convertirse en animal; cualquier animal podia transformarse en hombre: lobos, osos y zorras, al vo
lverse gente, eran iguales. Tenian diferentes costumbres, pero hablaban el mismo lenguaje.
Fue entonces cuando el zorro dijo:
Pero afortunadamente no estaba solo
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