Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios
de América, F. C. E., México, 1994, pág. 168
Coordinador: Federico Navarrete Linares.
Adaptación: Federico Navarrete Linares.
Ilustrador: Andrés Sánchez de Tagle.
Los esquimales
viven en el ártico, una de las regiones más frías de
la Tierra.
Durante el invierno, que dura nueve meses, las
temperaturas están siempre por debajo de cero grados. Para
sobrevivir en ese clima es necesario construir casas muy cálidas en
las que las personas se puedan proteger del frío. Para que
las casas no dejen entrar el frío durante el invierno es necesario
que estén aisladas del viento. Los esquimales las construyen
parcialmente
bajo tierra para que estén mejor protegidas. Las paredes son de
madera y están cubiertas de tierra y nieve. Aún con estas
protecciones el frío podría entrar cada vez que alguien
abriera la puerta para entrar a la casa. Por eso, a las casas esquimales
se entra por un túnel muy largo que está construido debajo
del nivel de la casa, para no dejar escapar el aire caliente del interior. El espacio del túnel se aprovecha para almacenar carne congelada y utensilios de cacería.
Dentro de la casa, el calor se mantiene quemando aceite de foca y de ballena. Este aceite se quema en lámparas que además ayudan a iluminar y sirven para cocinar. Por eso en las casas esquimales reina una temperatura agradable y la ge
nte puede andar casi desnuda. Las pesadas ropas de invierno quedan guardadas en el túnel. Toda la familia vive en un solo cuarto y duerme junta, en una plataforma cubierta de pieles de caribú y otros animales.
Dentro de la casa, las mujeres se dedican a cocinar y a coser,
mientras los hombres preparan sus utensilios para cazar y pescar focas y
ballenas.
Sin embargo, durante el invierno es frecuente que los alimentos
escaseen, y los hombres deben viajar para perseguir a las focas, caribúes y otros animales que sirven de alimento a los esquimales.
Cuando las expediciones de caza duran muchos días, es necesario construir casas temporales. Como es imposible cargar la madera de las casas permanentes, los refugios temporales deben construirse con un material que se encuentre en todos lados sin d
ificultad. Por eso se hacen con nieve. Estas casas de nieve son muy famosas y todos conocemos su nombre: iglús.
Un iglú se construye de una manera muy parecida a una casa
de madera. Primero hay que cavar una fosa en el piso. La fosa se cubre con bloques de nieve que se apilan como ladrillos hasta formar una cúpula, que se cierra con un último bloque. La nieve es muy dura, pues está congelada, y protege
del frío tan bien como la madera. Por eso, aunque el iglú esté hecho de nieve, en su interior hace calor. La luz entra por un bloque de nieve especial, mucho más delgado que los demás y transparente como un vidrio. En e
stas casas hasta la plataforma para dormir está hecha de nieve.
Cuando llega el verano la temperatura se eleva y la nieve se derrite. En esos meses cálidos los esquimales no necesitan casas tan abrigadoras y prefieren vivir en tiendas hechas de piel, muy parecidas a los tipis de los indios de las pradera
s, que pueden armar y desarmar en muy poco tiempo, mientras siguen a los animales que cazan.
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