Cuarenta y cuatro jefes se encontraban reunidos en el centro del campamento, el gran consejo en pleno. Hópewa fue conducido por los centinelas hasta la hoguera grande. Alrededor del fuego estaban los cinco jefes más poderosos, los únicos que podían interpretar la voz de los espíritus. El más viejo de los cinco habló así:
-Hópewa, este consejo ha tomado una decisión.
Cuando los cheyenne volvamos a reunirnos aquí dentro de seis lunas, tú serás el jefe de caza y todos te seguiremos.
-Pero yo no he dado muerte a más de diez búfalos en mi vida -dijo Hópewa-, ¿cómo podría ser el jefe?
-Escucha, Hópewa: esta mañana, mientras se realizaba la cacería, pedí a mi hijo Onka que te siguiera y me relatara después tu actuación. Onka vio cómo te alejaste para ir detrás de unos búfalos que se desviaron en el río, y cómo los seguiste con el olfato hasta encontrarlos abrevando en un ojo de agua. Te aproximaste al más robusto, tomaste sin temor el arco, sacaste una flecha y la clavaste veloz en la testuz del animal, que en ese mismo instante cayó muerto. Eres un cazador extraordinario.
-Pero cualquiera...
-Espera, no he terminado. Onka permanecía detrás de ti y vio cómo corrías detrás de los otros. Los alcanzaste, preparaste el arco y apuntaste otra vez al más robusto, pero justo antes de disparar descubriste que sangraba, y notaste que los demás también sangraban. Habían sido heridos en el llano por los otros cazadores. Entonces dejaste el arco y solamente arrojaste una piedra para ahuyentarlos. Por eso hemos decidido que seas el próximo jefe.
-¿Por eso?
-Sí. El verdadero cazador, el mejor, no acepta la ventaja que le da una presa herida. Pero sólo un temperamento fuerte puede detener la cuerda del arco cuando el tiro es seguro, para dar lugar a la clemencia.
* Los Cheyennes: En las llanuras que se extienden entre las Montañas Rocosas y el río Missouri, vivieron durante siglos tribus de audaces cazadores, entre las que se encuentran los pies negros, los crow, los comanches, los sioux o dakota y los temidos cheyennes.
La cacería del búfalo se realizaba a pie, pues el caballo, como todos saben, empezó a utilizarse tras el contacto con los "hombres blancos". Cuando los campamentos congregaban a una tribu completa, en época de abundancia, llegaban a reunir una multitud de tipies.