Los antiguos americanos no fueron únicamente los solemnes sacerdotes mexicas o los sabios mayas medidores del tiempo, fueron también cazadores en el desierto y pescadores en mar abierto, fueron guerreros en selvas y colinas, fueron magos, carpinteros, danzantes, exploradores; fueron hilanderas tejedoras, cocineras.
Los antiguos americanos se reían y lloraban, pasaban frío y hambre, algunos eran ricos y otros pobres, algunos eran valientes y otros cobardes, algunos caminaban largas jornadas y otros permanecían sentados todo el día.
Estas historias son, sobre todo, una invitación a pensar e imaginar hombres y circunstancias diferentes que forman parte de nuestro pasado.
PABLO ESCALANTE.