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Las flores son los besos de la
naturaleza
Claribel de las Flores siempre vestía de blanco. Era una viejita linda y delicada, como un jazmín recién abierto. Sus amores eran las flores y las plantas que regaba y miraba crecer día por día, y su gran fiesta, la llegada de la primavera.
De Claribel de las Flores se desprendía un perfume muy suave, que iba dejando como una estela y que nadie sabía de que flor era porque debía ser el perfume que dan todas las flores juntas.