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Los borregos del desierto
 

 

 

Conforme la última glaciación cedió paso a climas más templados, los borregos de grandes cuernos siguieron bajando y se dispersaron en el suroeste de los Estados Unidos y el noroeste de México.

Para distinguir a cada subespecie, los investigadores de la naturaleza definen un prototipo y le asignan un nombre. Lo hacen con base en el registro histórico disponible y, como hemos visto, en las características genéticas y anatómicas de los animales. Así, en 1804 el naturalista George Shaw llamó Ovis canadensis al borrego que se dispersó por el oeste de los Estados Unidos y el noroeste de México.

Los Ovis canadensis ocuparon los estados norteamericanos de Nevada, California, Utah, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas, y los estados mexicanos de Baja California, BajaCalifornia Sur, Sonora, Chihuahua y Coahuila, y en estos lugares conformaron varias subespecies.

La subespecie que se quedó en la Sierra Nevada, por ejemplo, se adaptó a esas condiciones frías y más bien húmedas, mientras que los borregos de grandes cuernos que bajaron aún más, a la península de Baja California y al desierto de Sonora, encontraron un clima muy distinto, menos húmedo y seco, condiciones muy diversas en cuanto a disponibilidad de fuentes de agua y de alimentos. Con el paso de los siglos formaron una subespecie aparte.

Así, por ejemplo, el canadensis mexicana habita en el desierto del sur de Arizona y Sonora, mientras que el canadensis weemsi se encuentra en la sierra de La Giganta, Baja California Sur.
 
 


 
Este corte de las cordilleras del norte de América muestra las latitudes en donde habitan las diversas especies y subespecies de borregos. En las regiones más norteñas vive el borrego dalli de Alaska, seguido por el stonei de Canadá. Enseguida aparece el canadensis, borrego de las Montañas Rocallosas. Más abajo vivió el borrego auduboni, el único extinto ya. En las regiones más bajas de América habitan el nelsoni, el mexicana, el cremnobates y el weemsi, estos dos últimos en el estado de Baja California.
 


 

 

El borrego cimarrón de Baja California
 

Dos grupos o subespecies del borrego salvaje de grandes cuernos habitan en Baja California. En el norte del estado puede distinguirse la subespecie cremnobates, y en el sur la subespecie weemsi. Hay quienes no encuentran mayores diferencias entre ambos grupos y los llaman, genéricamente, borregos cimarrones peninsulares.
 
 

Una característica de los borregos salvajes americanos es que, mientras más al sur viven tienen las orejas más grandes. Las tres subespecies mexicanas son orejonas, mientras que los grupos de California, Canadá y Alaska presentan orejas más cortas. Aquí podemos ver un ejemplar de borrego cremnobates.

 

En las sierras de Baja California que habitan el cremnobates y el weemsi , al terminar la glaciación el hielo desapareció incluso en invierno. Los pinos ocuparon esos espacios antes congelados y crecieron hasta por encima de los 1,800 metros sobre el nivel del mar. A su vez, los espacios abandonados por los pinos, en las faldas de las sierras, ahora muy áridos, dieron lugar a una nueva vegetación desértica, correspondiente a estas condiciones.
 
 

Sierra de La Asamblea, Baja California, hogar de los borregos cimarrones.

 
 
El borrego cimarrón en Baja California. El borrego cimarrón del sur, subespecie weemsi, se encuentra en las sierras de La Giganta y San Francisco. En cambio el cimarrón del norte, subespecie cremnobates, vive desde el sur de la Bahía de los Ángeles hacia el norte, por la cadena montañosa bajacaliforniana, hasta el sur de California en los Estados Unidos. Ambos son los descendientes más antiguos de los borregos salvajes que vinieron de Asia. También se llama cimarrón a ciertos animales domésticos que viven en libertad. Por ejemplo, hay caballos cimarrones y burros cimarrones.

 
El predador natural de los borregos de grandes cuernos es el puma, seguido, tal vez, del coyote. En tiempos lejanos, los lobos (Canis lupus) tomaban ventaja de animales que eran sorprendidos en zonas menos escarpadas. En la actualidad no viven lobos donde habita el borrego cimarrón. En cambio, el coyote (Canis latrans) es el predador que más abunda en el hábitat ovino. También son depredadores naturales, aunque rara vez tienen éxito, el águila dorada (Aquila chrysaetos), el gato montés (Linx rufus) y la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus).

 

¿Cómo se formó el hábitat o entorno del borrego cimarrón de Baja California?

Hacia el sur de la Sierra Nevada se extiende la cordillera peninsular, que termina en la sierra de San Juan, en el paralelo 280. Formada de un núcleo granítico, la erosión y los movimientos de las placas tectónicas generaron una mezcla de rocas sedimentarias y volcánicas que modelaron, hace 20 a 15 millones de años, la topografía donde vive el borrego cimarrón de Baja California. En esa época se inició la depresión del golfo de California y el océano Pacífico comenzó a llenar con sus aguas esta larga hondonada.
 
 

Probable comportamiento del hábitat del borrego a causa de las glaciaciones.

 

Las rocas sedimentarias de Los Paredones, en la sierra de San Borja, y las que se encuentran al oeste de La Rumorosa son las formaciones más recientes del hábitat borreguero y datan de hace 5 millones de años. En ese tiempo la península, con sus costas y sierras, quedó conformada como la conocemos hoy.

Al terminar el periodo glacial, en lo que hoy es el sur de los Estados Unidos y norte de México, la temperatura aumentó hasta estabilizarse, como promedio, en 10 grados centígrados. Este calentamiento ocasionó la evaporación de los lagos formados por la lluvia y redujo la presencia del hielo a los picos de algunas montañas.

En las sierras desérticas donde habita el cimarrón el hielo desapareció por completo, como se dijo, incluso durante el invierno. Los llanos que dejaron los antiguos lagos fueron ocupados por la gobernadora (Larrea) y por otras plantas características del chaparral desértico, principalmente chamizos (Artiplex y Encelias).

Las playas de Los Cabos en el extremo sur de la península de Baja California, los bosques de coníferas de la Sierra Madre Occidental en el este y los bosques tropicales en el sur del macizo continental detuvieron finalmente la marcha milenaria de los borregos salvajes de grandes cuernos.
 
 

Los borregos cimarrones de Baja California comen, por lo común, agaves y biznagas.No sólo eso. También suelen alimentarse de la fruta del cardón, ocotillos, de las ramas y flores del torote, del palofierro y de arbustos como la encelia.

 
Paisaje típico del llano en Baja California.

 
Los cimarrones ramonean cuando se alimentan de las hojas y las puntas de las ramas de árboles y arbustos.

 
Existe la creencia de que el borrego come sólo cactos, en especial biznagas, para aprovechar el agua contenida en esas plantas. Sin embargo, esto es poco probable ya que en las sequías prolongadas también los cactos se deshidratan. En realidad, el borrego cimarrón prefiere los pastos y las herbáceas, aunque, debido a la escasa vegetación de las zonas áridas, come todas las plantas que puede. A falta de tinajas, manantiales o plantas, existen otras fuentes para obtener agua que el borrego sabe aprovechar. Hay quienes aseguran haber visto a estos animales lamer en las piedras el rocío de la mañana.

 
En el desierto las tinajas naturales son oro molido. Se trata de oquedades formadas en las rocas. Cuando se encuentra un manantial, puede uno decir que es afortunado. El borrego del desierto es un animal diurno, expuesto al sol, que necesita mucha agua.

 

 

Sistema digestivo de los borregos
 
 

Puesto que se trata de un rumiante, como la vaca, el estómago del cimarrón realiza una larga y complicada actividad para asimilar el alimento.

 

La alimentación del borrego

El borrego es un rumiante: tiene un aparato digestivo de cuatro cavidades; primero mastica las plantas con sus anchos molares y las traga: entre 1.5 y 1.8 kilogramos por día. Este volumen de masa vegetal pasa a la segunda cavidad o rumen. Ahí es parcialmente digerido por bacterias que permiten convertir en energía la celulosa de las plantas ingeridas. Del rumen pasa al retículo, donde el cimarrón digiere por primera vez y devuelve a su boca el alimento a fin de rumiarlo.

Mientras mastica de nuevo, la saliva convierte la masa vegetal en una pasta suave, muy bien molida, que la vuelve a tragar y la deposita en el omaso, donde prosigue la digestión. De allí pasa al verdadero estómago o abomaso. Luego va al intestino delgado, que absorbe los nutrientes. El resto lo recibe el caecum, una segunda cámara de fermentación, donde otras bacterias obtienen de lo que queda nutrientes adicionales. El resto pasa al intestino grueso, donde es compactado en diminutas cagarrutas, de las que el borrego ha tomado totalmente el agua y los nutrientes que necesita para sobrevivir.

La bióloga mexicana Rebeca Sánchez publicó en 1976 resultados de los análisis de 29 estómagos de borregos. Así, se sabe que, al menos en Arroyo Grande, San Pedro Mártir, Matomí y La Asamblea, el cimarrón consume 43 por ciento de pastos, 33 por ciento de ramoneo, incluidas las cactáceas, y 24 por ciento de hierbas.

En Baja California Sur, Rebeca Sánchez encontró que en el norte los cimarrones consumen 53 por ciento de pastos, 23 por ciento de ramoneo, 17 por ciento de hierbas, y 7 por ciento de materia no identificada. Como se ve, allí consumen más pastos que en el norte.
  


 

 

 

La vida activa del borrego salvaje 

El enfrentamiento entre los machos es seguramente la imagen más difundida del borrego de grandes cuernos. Las cornamentas de cimarrones jóvenes, más resistentes, les permiten desafiar al viejo jefe del grupo, cuya cornamenta se ha vuelto pesada y quebradiza debido a los muchos combates sostenidos. Después de una embestida tras otra, uno de ellos conquista o reafirma su derecho a perpetuar la especie con sus propios genes. La hembra se deja montar sólo por el macho ganador.

 

En general, todos los borregos salvajes de grandes cuernos, ya sea que habiten en las montañas frías o en los desiertos áridos, tienen bien definida su época de celo, más o menos al final del verano y durante el otoño, de agosto a noviembre. Así, el nacimiento de los corderos ocurre en la mejor época del año, cuando el campo está más verde. Sin embargo, en la sierra de La Mina, a la altura del kilómetro 115 sobre la carretera federal Mexicali-San Felipe, se descubrió una cría recién nacida de la subespecie cremnobates, en mayo de 1994, lo cual significa que fue concebida en noviembre de 1993.

Todas las subespecies del desierto tienen un periodo de gestación de seis meses. Registros de hembras en cautiverio indican un lapso de 175 días, con una variación de seis.
 
 

Un hato de borregos cimarrones come tranquilamente en la sierra de San Pedro Mártir, Baja California, a 2,900 metros sobre el nivel del mar.

 

La hembra permanece receptiva sólo 24 horas, durante las cuales el macho la monta en repetidas ocasiones. Es muy probable que el gran tamaño de los testículos del borrego esté relacionado con la abundante producción de semen que requiere para preñar a la hembra en un periodo tan breve. El borrego de grandes cuernos sólo cuida a la hembra que es fértil y no se ocupa de las demás.

Hay quienes afirman que en el extremo sur de la península de Baja California se pueden ver crías todos los meses del año. Este cambio en el comportamiento sexual de los borregos cimarrones podría deberse a que dichos animales son los únicos ovibovinos salvajes que habitan cerca del Trópico de Cáncer, donde el clima es más uniforme, sin altas ni bajas temperaturas, y no hay nevadas intensas.

La especie que habita las montañas Rocallosas, en cambio, sólo entra en celo en los meses de noviembre y diciembre.
 
 

Cuadro comparativo de características del género Ovis
Especies Gestación (días) Nacimientos Longevidad (años)
Muflones
de Europa
150 a 160 2 a 3 8 a 12
Urales de
Afganistán
Argalis
de Asia
Cimarrones 
de América
170 a 180  1 12 a 18
Borrego
Doméstico
150  1 9 a 12

 

Los cuernos de los machos representan su posición en el rebaño. Un animal con grandes cuernos ha podido evadir enemigos y guiará a los demás hacia un terreno seguro para vivir con alimento suficiente.

Los corderos que sobreviven su primer verano tienen grandes probabilidades de llegar a adultos. En una visita a Matomí, en la sierra de San Pedro Mártir, Baja California, en febrero de 1988, los investigadores observaron que las hembras amamantaban a los corderos siempre por las mañanas. Esto parece corroborar la hipótesis de que, incluso en lugares tan áridos como el desierto de Matomí, en Baja California, la hembra tiene las ubres con más leche por las mañanas. Lo mismo sucede con los borregos de Arizona.
 
 

Desde muy pequeños los borregos cimarrones muestran una increíble habilidad para desplazarse por terrenos escarpados.

 

Semanas antes de parir, la hembra se aparta de la manada y busca un lugar seguro para dar a luz. En el norte de Baja California existen parideros bien definidos: cerros con cuevas, como el de Arroyo Grande; sitios sin agua y, por ende, libres de depredadores. Tal es el caso en las sierras de Las Pintas y La Mina. Después del alumbramiento, y una vez que la cría puede caminar, la borrega inicia cortas escapadas a una tinaja o a un manantial.
 
 

En la zona de las Rocallosas, las madres forman guarderías de difícil acceso a los predadores.

 
Una hembra cremnobates con su cría recién nacida.

 

 

 

Cimarrones americanos de las zonas frías
 

El borrego de Alaska, el Ovis dalli, es el único borrego salvaje de las zonas frías en América. Algunos de esos cimarrones emigraron hacia Canadá y el color de su pelambre se obscureció. Se conocen como borregos stone (Ovis dalli stonei). Tanto los borregos de Alaska como los de Canadá tienen cornamentas más delgadas que los cimarrones del sur.
 
 


 
Como puede verse, los borregos de las Rocallosas tienen cuernos tan robustos como sus parientes de Baja California.

 

 

Hasta hace poco menos de 150 años, podían verse borregos en las tierras malas cercanas al río Missouri, en las Dakotas. El pionero naturalista John James Audubon, experto en aves, hizo aportaciones al estudio del borrego de esa región, por lo que, en 1901, Clinton H. Merriam llamó a esta especie auduboni, en honor de John James.

Aunque el auduboni se extinguió a finales del siglo pasado, se conocen restos de cornamentas que muestran una curva sencilla y más bien corta y angosta. Fue el cimarrón que más se aventuró al oriente de Norteamérica y es factible que al desplazarse por Montana y Wyoming haya entrado en contacto con los borregos de las Montañas Rocallosas.
 
 

Este dibujo del borrego auduboni (ahora extinto) fue publicado en el libro de Audubon Cuadrúpedos de Norteamérica, en 1851.

 

Como todos los de su género, los corderos de los borregos cimarrones pueden llegar a trepar tan bien como sus madres al día de nacidos. A las dos semanas, comen ya pastos y son destetados entre el primero y el séptimo mes. En su segunda primavera, el borrego de las montañas es totalmente independiente de su madre.
 
 

El borrego stone de Canadá habita en las cordilleras más altas de América del Norte.

 

Los borregos de grandes cuernos que habitan las montañas frías pasan la mayor parte del año en sitios que se encuentran a más de tres mil metros de altitud. En algunas ocasiones se aventuran en laderas un tanto abiertas y en los hoyancos. Cuando las nevadas arrecian y el suelo queda cubierto por una capa de nieve inusualmente honda, los borregos buscan sitios aún más elevados, que el viento y los rayos del sol mantienen limpios.
 
 

La vegetación de las montañas ofrece a los borregos pastos, heno y algunas frutillas, que comparten con otros animales, como (de arriba hacia abajo) la cabra de las Montañas Rocallosas, el buey almizclero y el alce.

 

Durante la primavera, los borregos buscan lamederos de sal y se mantienen en sitios inaccesibles, cerca de los desfiladeros menos fríos. En el verano pueden verse en las praderas y mesetas montañosas.
 
 

Como puede apreciarse, los cuernos del borrego dall de Alaska son más pequeños y menos robustos que los del cimarrón de Baja California o del borrego de las Rocallosas.

 

 
En montañas como estas habitan los cimarrones de las zonas frías de América del Norte. Sus principales alimentos aparecen en la viñeta superior.

 
El entorno de los borregos de las zonas frías es muy competido, con otros animales, como el oso, el ciervo y el gato montés.