Dimensiones del estado emocional del alumno al
resolver problemas
Especificamos algunas
características o dimensiones del estado emocional del alumno
al resolver problemas en el ámbito de la instrucción
matemática: magnitud, dirección de la emoción, duración, nivel
de conciencia y de control del estudiante, afecto local y
global, escenarios simples y complejos.
Magnitud y dirección
Las influencias
afectivas en resolución de problemas varían en su intensidad
(o magnitud) tanto como en su dirección (positiva o negativa).
Los estudiantes expresan como reacciones más comunes la
frustración, al emprender algo en serio, una reacción que es
normalmente intensa y negativa; y otras positivas como el
¡ajá!, percibida de forma también intensa. Otras reacciones
ante los problemas, tales como el agrado o la simpatía porque
tienen aplicación al mundo real, parecen menos intensas que la
frustración o la satisfacción.
Duración
Las reacciones emocionales en
resolución de problemas son especialmente intensas, pero de
duración relativamente corta. Los estudiantes mantienen
dificultades en resolución de problemas si sus reacciones son
intensas y negativas: tienden a abandonar y así pretenden
reducir la magnitud de su emoción. Los estudiantes que
perseveran parecen oscilar alternativamente entre emociones
positivas (cuando sienten que han progresado) a emociones
negativas (cuando sienten que se han bloqueado). En cada
dirección la magnitud puede ser bastante grande.
Nivel de conciencia
Habitualmente los
alumnos no son conscientes de las emociones que les influyen
en el proceso de resolución de problemas. La falta de
conciencia está estrechamente relacionada con la noción de
capacidad de procesamiento limitada y de memorias a corto
plazo. Aunque los estudiantes puedan percibir su reacción
emocional, su conciencia puede no ser manifiesta. Por ejemplo,
una interrupción en un plan de resolución de un problema puede
causar frustración y el alumno puede reducirla retomando el
problema y marcando una nueva meta, o realizando un plan
diferente que no se vea interrumpido. Los resultados obtenidos
en la observación de los estudiantes, pusieron de manifiesto
que la reducción de la frustración ocurre rápidamente, siempre
de manera automática, y sin ser los estudiantes realmente
conscientes de este proceso. Si el alumno al resolver
problemas es consciente de sus reacciones emocionales, puede
mejorar su habilidad para controlar sus respuestas automáticas
en resolución de problemas y lograr un mayor éxito.
Nivel de control
Los estudiantes pueden
sentir mayor dificultad para controlar algunas emociones. Por
ejemplo, al sujeto que experimenta profundo miedo ante la
resolución de problemas le puede costar trabajo tenerlo bajo
control. No obstante, muchas de las reacciones emocionales
típicas en resolución de problemas pueden ser fáciles de
controlar. Cuando un alumno comprende que la resolución de
problemas involucra interrupciones y bloqueos, puede percibir
su frustración como una parte habitual en la resolución y, no
como una señal que induzca el abandono del problema. Del mismo
modo, los estudiantes pueden aprender que la alegría que les
produce el descubrimiento de una solución no debe provocar el
relajamiento, y en esa situación es importante continuar con
otra tarea. Esta perspectiva de las emociones posibilita que
el alumno aprenda a revisar soluciones y a buscar otras más
elegantes y aproximaciones alternativas. Muchos de los modelos
de instrucción en resolución de problemas pretenden que los
individuos traten de conocer sus procesos cognitivos y elijan
estrategias más efectivas que la de ensayo y error. De la
misma forma, la instrucción en cuestiones afectivas puede
ayudar a los estudiantes a controlar sus reacciones
emocionales de frustración y alegría en resolución de
problemas.
3.2 Conteste el siguiente
cuestionario.