El currículo dirigido al desarrollo de
técnicas
La primera área importante que tiene interés para mí
es el currículo de matemáticas que existe en la mayoría de
los países del mundo y que está totalmente orientado hacia
la ejecución de técnicas. El cálculo aritmético está muy
arraigado como base del currículo de matemáticas y las
"cuatro reglas" se van desarrollando gradualmente para
abordar números cada vez más complicados: naturales,
enteros, fraccionarios, decimales, complejos y, más
adelante, matrices y vectores.
El trabajo en álgebra desarrolla técnicas para
resolver "ecuaciones" más y más complejas y para reordenar
expresiones complicadas con el fin de poderlas "resolver".
La geometría, si es que se llega a tomar en serio, se
desarrolla como un área donde se pueden aplicar técnicas
aritméticas y algebraicas, sea en la trigonometría o en la
geometría analítica. Y para quienes hayan triunfado o
sobrevivido a esta dieta, la puerta a nuevos placeres es el
análisis matemático, con su miríada de ecuaciones
diferenciales e integrales que esperan ser reconocidas,
clasificadas y, por supuesto, "resueltas".
El currículo dirigido al desarrollo de técnicas está
formado por procedimientos, métodos, aptitudes, reglas y
algoritmos que dan una imagen de las matemáticas como una
materia basada en el "hacer". Es decir, las matemáticas no
se presentan como una materia de reflexión. No son una
manera de conocer. Naturalmente, dentro de este currículo es
necesario pensar, pero es un pensamiento limitado y
constreñido, relacionado con la adopción del procedimiento
adecuado, el empleo del método correcto de solución, el
seguimiento de reglas y la obtención de la respuesta
correcta. Por lo tanto, se trata de un currículo en el que
"la práctica lleva a la perfección" mediante ejemplos que se
deben emular y ejercicios que se deben llevar a
cabo.
Pero mi caracterización –que quizá sea caricaturesca
para algunas personas- no explica las razones de mi crítica.
Probablemente, la mayoría de las personas reconocen esta
caracterización y es probable que muchas la defiendan y
reafirmen. Y es evidente que también se puede justificar en
parte. Entonces, ¿por qué critico este currículo?
Lo que me preocupa es que, en esencia, se trata de un
currículo "de usuario" que pretende desarrollar una "caja de
herramientas" exhaustiva y variada para ese usuario. El
objetivo es que el alumno sea capaz de emplear estas
técnicas tanto dentro como fuera de las matemáticas. Desde
el punto de vista de este currículo, "desarrollo" significa
dominar un conjunto de técnicas cada vez más complejas y
variadas. Conduce lógicamente a la noción de "dominio", que
se va consolidando cada vez más como el criterio de
evaluación de este currículo.
Pero la "ejecución de técnicas" es, precisamente, lo
que pueden hacer las calculadoras y las computadoras, que es
lo que cabe esperar dado que no son más que versiones
electrónicas de dispositivos mecánicos. Son manipuladores de
técnicas por excelencia –éste es su punto fuerte- y, en
consecuencia, una crítica sencilla del currículo basado en
técnicas es que se limita a desarrollar en los seres humanos
la capacidad para hacer lo que las calculadoras y las
computadoras pueden hacer con más rapidez y precisión de
todos modos. ¡Lo irónico es que las computadoras se
desarrollaron para que pudieran realizar estas técnicas con
una rapidez y una precisión que las personas nunca podrán
igualar! Entonces, ¿por qué debemos seguir concentrando
nuestro currículo en estas técnicas? Sin duda, lo que ahora
se necesita es una comprensión mayor y una conciencia
crítica de cómo y cuándo emplear estas técnicas matemáticas,
por qué funcionan y cómo se han desarrollado. Esto no sólo
requiere pensar mucho más, sino también un pensamiento
distinto; en consecuencia, también requiere enfocar el
currículo de una manera muy diferente.
Sin embargo, en un nivel más fundamental, el
currículo dirigido al desarrollo de técnicas parte de la
expectativa de que el alumno se convierta en un
usuario. Esto, dependiendo de las definiciones de cada cual,
será cierto en un contexto de Matemática Pura y sólo para
una proporción muy pequeña de la población. Sin duda,
algunos acabarán trabajando en algo que utilice técnicas
matemáticas, pero, en general, y como nos muestran estudios
como el de Fitzgerald (1981), cada trabajo específico suele
requerir unas técnicas determinadas y bien establecidas. Los
negocios, el comercio y la industria están demasiado
controlados por la economía como para permitir que el
empleado medio experimente con su propia "caja de
herramientas". Por lo tanto, la idea de la persona común y
corriente como un "solucionador de problemas" peripatético,
dotado con una "caja de herramientas" de técnicas
matemáticas y que busca problemas que hay que resolver, es
un mito. Pero es un mito muy poderoso. Domina la enseñanza
de las matemáticas en la actualidad, lo ha hecho durante
mucho tiempo y probablemente continuará haciéndolo durante
mucho tiempo más, a pesar de intentos como éste, destinados
a desacreditarlo.
Una excusa empleada para perpetuar este mito es que
una proporción pequeña de los alumnos de matemáticas que
tienen éxito emplearán algunos métodos matemáticos en su
trabajo. Pero, ¿por qué debe dominar este mito la educación
del resto de la población? ¿Le ayudará a resolver mejor sus
problemas "no matemáticos"? ¿Le ayudará a adoptar una
postura crítica en relación con el desarrollo
tecnológico?
Sin duda, desde mi punto de vista la respuesta es
"no". Un currículo dirigido al desarrollo de técnicas no
puede ayudar a comprender, no puede desarrollar
significados, no puede capacitar al alumno para que adopte
una postura crítica dentro o fuera de las matemáticas.
Por lo tanto, mi opinión es que un currículo dirigido al
desarrollo de técnicas no puede educar. Sólo puede
instruir y adiestrar, siempre y cuando tenga éxito, pero por
mucho éxito que tenga en estos cometidos, por sí mismo no
puede educar. Además, si fracasa en instruir y en adiestrar,
entonces no hace nada positivo por el niño. Para el
niño que tiene éxito es, como mucho, un adiestramiento; pero
para el niño que fracasa es un desastre.
Aprendizaje impersonal
La segunda área que me interesa es la que denomino
aprendizaje impersonal, caracterizada porque la tarea del
alumno se concibe como si fuera independiente de su persona.
Es decir, lo que se considera importante es que el alumno
aprenda matemáticas, no que el alumno se esfuerce por
obtener significados personales a través de la educación
matemática. Con esto no pretendo criticar a los enseñantes,
porque el sistema entero de la educación matemática perpetúa
esta idea. Los planes de estudio, los exámenes, los libros,
la formación de enseñantes y la investigación están
dominados por el énfasis en el conocimiento de la materia y
en la ejecución de técnicas.
Naturalmente, este apartado mantiene una fuerte
conexión con el anterior. Un currículo dirigido al
desarrollo de técnicas que busca respuestas correctas no
ofrece ninguna oportunidad para la interpretación personal y
la invención. Las reglas se deben aprender, los
procedimientos se deben aceptar y las técnicas se deben
practicar. Independientemente de la clase de persona que sea
el alumno, el resultado matemático es el mismo. Al final, no
importa si el alumno tiende más a la visualización o
prefiere analizar la lógica de la situación, porque (a +
b)(a – b) seguirá siendo igual a a2 +
b2. No importa lo que el alumno pueda aportar a
la situación, mientras obtenga siempre el mismo resultado.
Éste es el mensaje recibido.
Por lo tanto, en una situación como ésta no hay
ninguna necesidad de discutir, ninguna necesidad de "puntos
de vista" u "opiniones" y, en consecuencia, no hay ninguna
necesidad real de proporcionar oportunidades para el debate.
Las preguntas del enseñante exigen respuestas determinadas
(que el enseñante ya sabe), los problemas de los libros
exigen ciertos tipos de solución (que ya aparecen en el
texto). Dado este problema: "Como se mide la altura de un
edificio empleando un barómetro", una respuesta como "bajar
el barómetro hasta el fondo mediante una cuerda y medir la
longitud de la cuerda" no es aceptable. No sigue el "juego"
según las "reglas". ¡Sin duda, alguien a quien se le hubiera
enseñado "debidamente" debería conocer el tipo de respuesta
que se considera aceptable!
Naturalmente, éste es el aspecto que realmente
complace a muchos alumnos: "con las matemáticas se va sobre
seguro". Las respuestas correctas y los procedimientos
correctos tienen asociada una seguridad que atrae a muchos
alumnos, sean niños o adultos. Además, éste es uno de los
puntos fuertes de las matemáticas mismas; el teorema de
Pitágoras es verdadero en todo el mundo. Una verdad
matemática es independiente de cualquier factor geográfico y
personal y (en teoría) puede ser verificada por
cualquiera.
Pero yo sostengo que aprender estas verdades
matemáticas no constituye una educación matemática adecuada.
El hecho de que las verdades matemáticas lo sean en todas
partes y para cualquier persona, no es ninguna razón para
decir que la educación matemática deba ser igual en
todas partes y para todo el mundo. Por mucho que las
verdades matemáticas sean universales, ello no significa que
la enseñanza de las matemáticas deba ignorar la
individualidad del alumno o el contexto social y cultural de
la enseñanza. Una educación matemática debe hacer algo más
que limitarse a comunicar estas verdades a los
alumnos.
Naturalmente, en el aprendizaje de las matemáticas
hay un aspecto "en el que acuerdo": los significados
compartidos que tenemos de las verdades matemáticas. Pero
podría discutirse que en estos significados también existe
una vertiente personal igualmente importante. El significado
se refiere a las conexiones que establecemos entre ideas, y
sólo algunas de estas conexiones serán las conexiones serán
las conexiones y los significados matemáticos acordados,
compartidos u "oficiales". También habrá conexiones de
imágenes y metáforas, de ejemplos del hogar o de otras
experiencias, de sucesos significativos durante el
aprendizaje de otras materias o de asociaciones con otras
personas. Todos construimos por nuestra cuenta significados
personales que dan importancia a nuestra vida.
El aprendizaje impersonal de las matemáticas ignora
totalmente estas conexiones y significados personales y, en
consecuencia, despersonaliza el proceso de aprendizaje. La
"ausencia de significados personales" significa que, en
realidad, en las aulas donde se imparten matemáticas no hay
ninguna "persona": sólo hay un enseñante de matemáticas y
varios alumnos. Por lo tanto, la tarea de ese enseñante es
comunicar "las matemáticas" con la mayor eficacia y
eficiencia posibles para que los alumnos puedan aprender
"las matemáticas". "Las matemáticas" son un objeto
impersonal que se debe transmitir mediante una comunicación
unidireccional. Los significados y los puntos de vista
personales del enseñante son irrelevantes y no hacen más que
"estorbar", mientras se supone que todos los alumnos deben
aprender exactamente lo mismo; existen no como personas sino
como un "alumno" generalizado" Rara vez se les permite ser
personas y expresar sus sentimientos, sus intuiciones, sus
significados y sus interpretaciones personales.
Sin duda, el aprendizaje impersonal es, en esencia,
antieducativo.