Para que la
evaluación sea eficaz debe cumplir una serie de
condiciones a las que nos iremos refiriendo a
continuación.
Debe tener como
base los objetivos propuestos
Con
frecuencia nos encontramos con alumnos que, cuando
quieren prepararse para una prueba de conocimientos, no
saben exactamente qué estudiar, o con maestros que en el
momento de presentarse a hacer un examen no saben
todavía qué van a poner como materia de evaluación.
Ambas actitudes revelan total desconocimiento de los
objetivos que se pretenden o al menos olvido o poca
importancia concedida a los mismos.
Si
hemos definido la evaluación como un proceso mediante el
cual se determina el grado en que se están logrando los
objetivos de aprendizaje, nos será imposible saberlo si
al evaluar no lo hacemos con base en dichos objetivos. El
fracaso de muchas evaluaciones se inicia cuando al
planear las mismas no se tomaron en cuenta los objetivos
sobre los que se ha estado trabajando.
Es
muy importante que la actividad de evaluación
corresponda exactamente al objetivo propuesto, a tal
punto que se aconseja que, al mismo tiempo que se elabora
un objetivo de aprendizaje, se preparen los reactivos
mediante los cuales se evaluará si se trata de un
conocimiento, o se defina cuáles serán los avances que
deben presentarse en la evolución de una actitud, etc.
Planear
la evaluación al mismo tiempo que los objetivos de
aprendizaje podrá asegurarnos de dos cosas:
- Que la
evaluación corresponde exactamente al objetivo
- Que las
actividades que se van a realizar, para lograrlo,
no perderán de vista que deben llevar a la
conducta que quedó contenida en la evaluación.
Se requiere que
sea integral
El
análisis de todas las posibles conductas que pueden
esperarse de la persona como resultado de un aprendizaje,
nos lleva a agrupar dichas conductas en tres grandes
áreas: cognoscitiva, afectiva y psicomotriz.
El
área cognoscitiva engloba todas las etapas referentes a
la apropiación del conocimiento por parte de la persona.
El
área afectiva engloba todas las conductas referentes a
sentimientos, valores, actitudes que se manifiestan en la
persona como resultado del proceso de aprendizaje.
El
área psicomotriz engloba todas aquellas manifestaciones
que suponen coordinación neuromuscular para llegar a
adquirir destrezas.
Si
se plantean al alumno objetivos relacionados con las tres
áreas de aprendizaje, la evaluación, para ser integral,
deberá abarcar todas las manifestaciones de la
personalidad del alumno y, por lo tanto, las conductas
referentes a las tres áreas de aprendizaje.
Deberemos
evaluar, por lo tanto:
- En cuanto al
área cognoscitiva, el grado en que el alumno
conoce, comprende, aplica analiza, sintetiza y
evalúa los contenidos del aprendizaje.
- En cuanto al
área afectiva, la forma como el alumno recibe,
responde, valora, organiza y caracteriza en su
persona los objetivos que se le proponen.
- En cuanto al
área psicomotriz, la eficiencia que muestra al
imitar, manipular con precisión, controlar y
crear en relación con actividades que requieren
coordinación neuromuscular.
Es preciso quo sea
sistemática
Esto
es, debe ser realizada con un cierto orden y secuencia
planeados de antemano, (desde quo se determinan los
objetivos) para no caer en la improvisación quo nos
lleve a emitir juicios equivocados; debe utilizar la
técnica apropiada al rasgo quo se pretende evaluar y
establecer criterios y normas quo sean del conocimiento
de todos: maestros, alumnos y padres de familia, para
quo, en un momento dado, todos comprendan por qué se ha
emitido tal o cual juicio de valor en favor de un alumno.
Ha de ser
permanente
Esto
es, debe realizarse en todos los momentos del proceso
enseñanza-aprendizaje. Si la evaluación es indicadora
del avance, estancamiento o retroceso quo se tienen en el
camino hacia la consecución de los objetivos, quiere
decir quo sus señales deben hacerse presentes en cada
etapa, de ahí la necesidad de quo sea permanente.
Conviene insistir en quo toda actitud del alumno, en
cualquier momento, nos interesa para ser registrada y
evaluada posteriormente. Es a través de los detalles
aparentemente simples como se construyen los grandes
panoramas.
Tiene que ser
total
Por
medio de esta característica queremos dar a entender quo
absolutamente todos los factores quo intervienen en el
proceso enseñanza-aprendizaje deben ser evaluados: el
alumno, el maestro, las autoridades escolares, la
organización escolar, etc., dado quo de todos esos
factores depende el mayor o menor éxito del aprendizaje,
la evaluación constante de ellos nos permitirá tratar
de quo cada uno esté en las condiciones más propicias
para favorecer el logro de los objetivos del aprendizaje.
Es indispensable
quo sea reflexiva
Esto
es, cada una de las personas quo intervienen en el
proceso enseñanza-aprendizaje debe analizar su
participación en él en forma permanente y sistemática,
en otras palabras, debe autoevaluarse con sinceridad
y responsabilidad.
Con
frecuencia nos encontramos con personas que, o se
evalúan a sí mismas injustamente o prefieren no tomar
la responsabilidad de hacerlo ateniéndose al juicio de
los otros; estos síntomas indican falta de madurez en
esa capacidad quizá como resultado de falta de
formación y entrenamiento en ese sentido.
La
formación de la capacidad de autoevaluación debe ser
objeto de una planeación cuidadosa en la que,
gradualmente, se vayan ejercitando el alumno, el maestro,
las autoridades escolares y los padres de familia, en ese
aspecto tan importante de la evaluación escolar.
Debe ser
recíproca
Para
que haya reciprocidad en la evaluación, cada uno de los
elementos deberá intervenir en la evaluación de los
demás:
- El maestro en
la del alumno, las autoridades escolares y los
padres de familia
- El alumno en
la del maestro, las autoridades escolares y los
padres de familia
- Los padres de
familia en la del maestro, los alumnos y las
autoridades escolares, etc.
Si
se pretende que la evaluación recíproca sea eficaz,
será necesario que desde el principio del año todos
conozcan los objetivos que se pretenden, estén enterados
de que participarán en la evaluación y lleven, además,
los registros convenientes para poder seguir un orden.
Cuando
los miembros de la comunidad educativa puedan realizar
este tipo de evaluación con honestidad, con
responsabilidad y encaminando su acción positivamente,
podremos afirmar que el proceso de la evaluación escolar
está cumpliendo su objetivo.
REFERENCIA:
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| Moreno,
M. "Didáctica. Fundamentación y
práctica". México: Editorial
Progreso. |
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