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Oyuky Janetzin Lara Bañuelos |
Una de las sirenas más bonitas era Coral, una sirena
presumida que había sido elegida para competir con
otras. Ella ganó ese concurso: duraría dos años de
Señorita Océano Pacífico. Coral era también muy
mentirosa. -¡Hola! ¿Cómo estás? tú eres muy bonita. -No, yo soy fea- dijo triste la sirenita. -Pero eres buena y eso es lo bonito; además, el exterior no basta; lo bueno es el interior; es como un regalo, como un tesoro. No importa que seas feíta (sin ofender); escucha mi consejo y serás feliz. La sirenita se quedó pensando y le dijo a su subconsciente: "Estrella: eres muy buena y muy bella por dentro y eso es lo más bonito." Se arregló muy bien y se fue a la feria nadando tan rápido como podía. Al parecer llegó tarde, solo quedaban algunos juegos; ella se subió al "pulpo loco" y luego se fue a su casa. Cuando iba hacia allá, oyó decir a los caracoles que se elegiría otra Señorita Océano Pacífico. Entonces se dijo: -Estrella, es tu oportunidad. Solo porque tu cola es café y tu nariz es grande te crees fea. Tú eres bonita, entra al concurso, pero primero pídele consejo al pez dorado. Llegó a la casa del pez dorado y descubrió a un pescadito de colores llorando con una aletita encima de él. Ella preguntó: -¿Está muerto? -No, está muy enfermo- contestó el pececito de colores -y no sé qué hacer. -Yo lo ayudaré- dijo la sirenita -El es mi amigo ¿Qué enfermedad tiene? -Comió unas cuantas algas de las moradas y luego empezó a vomitar. -Lo llevaré con el doctor- dijo la sirenita muy preocupada. Después de nadar un buen rato llegaron al consultorio pero el doctor no estaba. La sirenita nadó y nadó con él cargando hasta llegar con el curandero. -Está muy malo- le dijo el curandero -Creo que lo vas a dejar; o te esperarás si quieres. -Sí claro, me esperaré- le contestó. Se quedó unos días y noches completas esperando que mejorara y un día el pez dorado despertó. -Sabía que no iba a fallar- dijo el curandero. Se fueron juntos el pescado dorado y la sirenita. -Estrellita-
dijo el pez- estoy muy agradecido contigo y te voy a
decir un secreto para que -Yo también quiero pedirte un consejo pero va a ser después, ahorita tú no hables, te cansas. -Sí, tengo que hablar: en el fondo del mar hay una caverna donde habita la bruja del mar. Como eres muy buena, ella te puede cambiar tu nariz que es muy grande y tu cola color café para que tú seas bella también por fuera. -¿Me podrías llevar a la caverna? -No, no puedo. Por aquellas rocas negras das la vuelta; nadas hacia abajo; tienes que pasar por los barcos hundidos. Son tres, los pasas y a la derecha, más abajo encontrarás una caverna. Ahí es. Se fue por donde le dijo su amigo y llegó a la entrada de la caverna. -¿A qué vienes?- preguntó una voz muy ronca. -Quiero ser muy hermosa, con mi cola plateada como los peces y una nariz perfecta. -Sí
¡claro! pero a cambio de ese amuleto blanco que traes en
el pecho- dijo la bruja con los -No. Es un regalo de mi padre. Le traje treinta perlas brillosas que encontré ¿las quiere? -Está
bien- contestó la bruja. Hizo luego unos movimientos
como los magos y la sirenita salió sin
Cuando llegó a la colonia de las sirenas todos se le
quedaban mirando y se decían cosas en la oreja. Ella se
miró en el espejo: era muy hermosa. |
| Diseño e ilustración: Annabel Castro
Meagher |
