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La rosa
roja
Blanca Lizeth Encizo
Sánchez |
He aquí en el
palacio de la reina un jardín. Ahí hay rosas y rosas
pero la más bella es la rosa roja que nunca está
triste, que cada verano reflorece y que nunca jamás se
marchitará.
De pronto, una mariposa de colores vuela sobre ella y la
reina asombrada dice:
-¡Comerá su miel! ¡Hay que detenerla!
No sabe que la mariposa no busca eso, sino la amistad de
la hermosa rosa, y le dice:
-Oye rosa roja ¿quieres ser mi amiga?
-Por supuesto- contestó la rosa muy feliz.
De pronto, la reina mandó a una de sus sirvientas:
-Corre esa mariposa, no quiero que acabe con la rosa
roja.
La sirvienta tomó una escoba y golpeó a la mariposa. La
mariposa cayó al suelo. La rosa al ver eso dijo muy
triste: -¡No la mates! ella es mi mejor amiga. Si la
matas yo marchitaré.
La sirvienta dijo: -claro que no la mataré, es tu amiga
y yo ahora solo una entrometida.
La reina, oyendo por la ventana, dice:-¡no la mates!
¡no la mates!
La rosa, al oír aquello, les regaló muchos aromas a
cada una y siempre todos vivieron felices.
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