Lo
que no me gusta
es que mis amigos
me estén diciendo:
me prestas sacapunta,
me prestas pluma,
etcétera.
Nomás me prestas
es lo único
que me dicen;
y cuando les pido
prestado
nadita que me prestan
ni siquiera veinte
centavos;
y ellos a mí
no hay día
que no me pidan cosas.
No es por vanidad o
sangrona
es que diario no me
prestan,
pues no.