Diseño e Ilustración: Santiago Gajá Ferrer.




Giselle Itzel González Ayard.
12 años
Panamá




Había una vez en Egipto un niño llamado Nasso. Al pobre niño no le ponían mucha atención pero a él no le importaba porque el sabía que era más trabajador que los demás. El tenía 14 años y el debía limpiar las pirámides. Y el veía las maravillas que estas tenían dentro.

Una vez le tocó limpiar una pirámide llamada por los egipcios NOLE LOLE que significaba Dios Sol. Era de un faraón que se hacía llamar Nole Lole de allí el nombre de la pirámide.

Esta pirámide era grande y dentro tenía muchas cosas, entre éstas una momia que era el faraón que había muerto. Entonces de allí, él creció con el deseo de que cuando fuera grande el quería ser faraón, para que cuando muriera le hicieran una pirámide. Pero el sabía que eso no podía ser porque para eso tenía que estudiar y el era muy pobre. Pero el fue ganando más plata por limpiar las pirámides y pudo estudiar.

De repente llegó el gran día y lo escogieron faraón. Pero después el se fue haciendo amigo de los aldeanos. Pero tenía un consejero y ese también había sido consejero de Nole Lole, era malo. Le decía a Nasso que fuera malo, orgulloso y presumido, pero Nasso no podía porque de niño el era humilde.

Pero después Nasso se fue poniendo viejo y murió de un ataque al corazón, le hicieron una gran ceremonia y lo enterraron. Pero como Nasso quería una pirámide después de muerto, él por la noche se le presentaba al padre de la iglesia y no lo dejaba dormir, hizo muchos intentos para ver que quería, pero nada, entonces mandó llamar al mejor amigo de Nasso llamado Tottem, y Tottem de dijo que quería una pirámide. Entonces el padre mandó 1100 esclavos a que le construyeran una pirámide, ellos la construyeron a la derecha de la pirámide de Nole Lole.

Desde ese entonces estas pirámides las han considerado "Las Pirámides del Bien (Nasso) y la del Mal" (Nole Lole).



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