Mis manos son un poco rasposas y "sudosas", pero cuando hago un trabajo o algo, también me sirven. Sin mis manos no pudiera escribir. ¡Qué bueno que tengo manos! Si no, cómo comería y cómo le diera un abrazo a mi papá y a mi mamá.
Elder Salvador Ledezma Castellón
Diseño e ilustración: Annabel Castro Meagher